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01/05/2005
Mutación lógica
Dicen de Frank Oz que ha acabado teniendo la cara de Yoda, el legendario maestro verde y que esto se debe, aparte de por lo viejuno que está ya, al proceso de mimetismo que acaban por sufrir los padres de las criaturas engendradas de una manera, digamos bizarra. No creo yo que el bueno de Frank, voz nasal incluida, haya llegado tan lejos como para marear los verbos en la enunciación de sus frases pero toda la vida de Dios llevan diciendo algo parecido de los canes y sus dueños. Discrepando descaradamente de lo del "mejor amigo del hombre" y demás telequinesias verdes, no dejo de asombrarme de ciertas cosas cuando madrugo y salgo del portal: el señor del perro y el perro siempre están ahí. No importa lo temprano que sea. Y ciertamente los dos tienen la misma cara: el humano tiene expresión de hijo de puta que despierta y baja al pobre chucho a mear a las seis de la mañana con cuatro bajo cero y el canino la tiene de hijo de perra que hace despertarse y bajar a un tipo a hacer que mee un perro de mierda a las seis de la mañana con cuatro bajo cero. "No es para tanto, ¿eh?" dice el que sale a hacerse 5 kilómetros corriendo media hora antes que el amito agarre la correa. (Lo siento. Para este Ser no tengo palabras). Conclusión: el cuerpo muta al ritmo de nuestros "I wish...". ¿Qué es si no un antojo?. Seguro que existen, y si no existirán y si no las inventamos, formas de leer los antojos y mucho me extrañaría a mí que el resultado de las lecturas sea "Me comería ahora un heladito de turrón más bien..."(en marzo) o "Percebes de Aranjuez...y no tardes, cariño!". No. Serían cosas más trascendentes y, para muchos (los que tienen las orejas caídas y corren detrás de pelotas) comprar un perro lo es. Ahora que lo pienso...¿no sería eso lo que les pasó a los Transformers? Veamos si Optimus Prime y sus colegas no eran unos bakalas que se pasaban el día tuneando sus bugas hasta que pum!: los pies son ruedas, los ojos faros y el culo un maletero.
Cuidado con lo que queremos debemos tener...uhm...en ello convertirnos podríamos.
07/05/2005
A lo hecho pechos
"Es que...(glubs!) era un proyecto que no era mío, un encargo..para...entretener, eso es...entretener. Si no no me aprobaban mi proyecto más personal, mi master piece, algo íntimo, personal, trascendente...ejem...Es, definitivamante, una obra menor que no es muy buena pero tiene calidad" replica un señor con medio cuerpo metido en una bañera de champán con una mujer rubia de edad desconocida buceando.Naranjas de la China. No cuela. No haberla hecho. ¿Prefiere usted que no lo veamos/escuchemos/leamos/juzguemos, nosotros, fanes suyos desde infantes?. No haberla hecho, no te jode. La vista suele empezar con una liturgia en actos más o menos estricta que pasamos a enumerar: 1. Cerveza 2. Cerveza 3. Cerveza 4. Difamación, insulto o flagrante mordisco al cuello a un pim-pam-pum cualquiera de la cultura popular. En este caso Georgie Dan (debería ser Damn), Alejandrito Sanz y Dyango senior 5. Risas 6. Risas 7. Cerveza 8. Risas 9. Persona piadosa, prudente, amante de las buenas costumbres y defensor de los desvalídos carraspea, y sin duda valientemente, intenta descubrir al gran público el lado oscuro/luminoso de las personas allí vejadas: "Pues aunque no lo parezca, Georgie Dan es un clarinetista excelente y...y Dyango es un saxofonista que ríete tú de Gabi el de los payasos de la tele...y además compone" 10. Faces de odio en el lado vejador de la barra: ahora no sólo se mancillarán nombres famosos. La lapidación se hará efectiva en Occidente. 11. El bondadoso asume su papel de abogado del diablo y, acabada su función, se retira comedidamente. 12. Blasfemias, gritos, escupitajos de espuma cervecera y enrrojecimiento sibilino de ojos en el lado malvado: "Pues si al señor Sanz lo que le gusta es el flamenco que lo haga, coooño" 13. "Vale, que a lo mejor me lo merezco..." susurra lloriqueante un holograma del maldicho y su encantadora esposa al fondo del bar. 14. El evil lado reacciona ipso facto: "No, que...era broma...que...que ni flamenco, Alejandro. Que mejor estate quieto, majo. Así...(el señor Sanz solloza desesperado en el entreteto de esa mujer), quietecito...Bien. Mejor."
13/05/2005
La nevera vacía
Lo que hay en el interior de las Cosas es algo que no podemos saber. No hay diseño actual que no tenga trampa, cartón y bolitas de gomaespuma para aumentar el peso del contenido. Parece que cuanto más pese algo más dinero se puede pedir por ello, obviando la calidad y prestaciones. Aún es facil ver por esos ikeas de Dios a gente que antes de comprar cosas las necesita pesar con sus propias manos, como si a un ordenador hubiera que distinguirle el latón del acero inoxidable. Se entiende que el temor gatoporliebre es necesario para escapar de los comerciales en celo que nos azotan, ya hasta por las calles pero... ¿han probado a pesarse a ustedes mismos?. No, señora, no la estoy llamando gorda, me refería al peso interior. A ver, ¿quién nos pesa por dentro?, ¿quién nos hace el control de calidad para que nos puedan besar los niños y no se lleven nuestras caducadas miserias pegadas para siempre?, ¿quién nos dice que nuestro peso socialintelectualfamiliarsexualmoral es el que creemos?.¿Quién dice que no somos un fake, un mal doble con tantos E-numérico afectivo cancerígenos como los bollos de la Pantera Rosa?. Mídelo tú. Y mídelo en crisis. Téstate en una situación límite. Eso sí es vértigo.
18/05/2005
Mi reino por una amnesia
Quiero ser Leonard Selby.Quiero levantarme sin legañas.
Quiero ver lo que ven mis ojos.
Y quiero no pasarlas putas.
Quiero ser Leonard Selby.
Quiero aniquilar el fósforo.
Quiero empanar mis neuronas.
Y quiero no pasarlas jodidas.
Quiero ser Leonard Selby.
Quiero el teléfono del doctor Mierzwiak.
Quiero borrar todos mis cítricos.
Y quiero no pasarlas lindas.
Quiero ser Leonard Selby.
A lo mejor ya lo soy.
23/05/2005
A little less conversation and a little more action, please
"Capacidad en la mujer acusada de delito". Es la descacharrante definición de Verborrea que ayer encontré de casualidad. Y me parece exacta en cuanto a que la extraña habilidad para hablar en exceso provoca casi siempre un efecto narcótico en los oyentes más incautos (los detectives entre ellos). La verdad es que uno debería dejar de hablar cuando provoca dos situaciones en el gentío escuchador: el acunamiento con nana de Morfeo y la expulsión de sangre en forma de bebida efervescente por los oídos. Y es que llega un momento en el que los escuchadores empiezan a comportarse como las cobras delante de la flauta: les gustaría envenenar al pesao que emite sonidos molestos pero les da no sé qué. Cuando el entorno quiere ir a refugiarse en su cesta es menester permitírselo porque no cumpliremos nuestros objetivos con caras de Valium enfrente. Es inteligente y necesario perder el miedo a una mala interpretación de nuestras palabras por un, también necesario interruptus que nos coja a contrapié a las seis de la mañana. Si la palabra "síntesis" nos produce urticaria no es un buen remedio creer que nuestras (numerosísimas) palabras serán mal juzgadas si no se argumenta cada expresión, giro o blasfemia con pelos, señales y bibliografía consultada. Aflojen, ya tendrán más oportunidades, piensen que sería de nuestro llanto sin los oídos de los de enfrente . El Efecto Plomo es el que debemos evitar. Es lo bueno de esta cosa cibernética: aquí puede uno dar la barrila lo que quiera que nunca verá el desprendimiento de párpados de nadie. Tengamos piedad: aliviemos el peso de las palabras para que el viento pueda llevárselas. Ya traeremos más.29/05/2005
La atención sobre sí
"Atención, niños. Cuando salgais al patio..ejem...no os acerqueis, repito no os acerqueis a las vallas del colegio. Han visto a un señor, un enfermo que parece disfrutar enseñando sus pudorencias y eso, os lo digo yo, es muy desagradable. Así que a quedarse en las pistas a jugar a la comba que es lo vuestro".Minutos más tarde, a la hora del aperitivo con bollería industrial todo, pero todo el perímetro del muro del colegio está ocupado por infantes encaramados con ojos en forma de huevo. Yo no puedo decir si un señor que se disfraza de Inspector Gadget sin gayumbos es un enfermo, un jubilado cansado de jugar a las cartas o el amante de la profesora que, por cierto era una eficaz minera en el arte de escarbar rocas verdes en su feota napia. La cosa es que tenemos ante nosotros tres comportamientos de Seres Humanos en diferentes períodos vitales y que son incompatibles en un centro educativo: tipo A) Niños /as de 9 años que deciden sacrificar su preciado recreo para verle la cola durante una milésima de segundo a un señor que huele a vino. Tipo B) Un señor con gabardina mugrienta que se pasea mañaneramente por las verjas de los colegios y que ha decidido sustituir la fórmula: "Niño, ¿quieres un caramelo?" por la más techno "¡Adelante, gadgeto-pito!". Tipo C) La percebeira nasal que seguro corrió a comprarse unos prismáticos. En balde porque por los alrededores del colegio ninguna gabardina llegó a ondear nunca.

