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el factor dorsal

Los cuatro sentidos

Los cuatro sentidos No se puede decir que M no fuera precavido. Marcado por sus compañeros como "el Robot" por su falta de confianza y apego a lo que le rodea, se mantenía siempre alerta y con el reojo activado tras las heridas sufridas en antiguos y dolorosos casos.Tanteaba cualquier paso que daba, con indicios o no de terreno traicionero, temeroso y desconfiado, sin querer accionar bajo circunstancia alguna mecanismo o efecto chaquetero que le hiciera pasar por los viejos y dramáticos tiempos de los que guardaba un marcapasos de recuerdo. M "El Robot", tan peliculero él, hacia tanto caso a sus instintos como a un manojo de rábanos y disfrutaba encontrando simulaciones de sus investigaciones con los clásicos. Casi enfermo de recelo, M supo ver en las películas la conexión de su punto débil coronario con los sentidos y decidió protegerse como lo hacían sus ídolos en sus falseadas pesquisas de celuloide. Así, tras un certero visionado de "Chinatown" protegió su nariz con pegotes de Nivea Factor 15 (balón gordo de regalo), guardó sus ojos tras unas feas lupas al ver "Blade Runner", se calzó unos guantes blancos para atravesar paredes a puñetazos como en "Sangre Fácil" y entendió el peligro de los espaguetis en mala compañía cuando acabó "El Padrino". Creyó "El Robot" tenerlo todo casi controlado, a falta del simple trámite del quinto con "Reservoir dogs" pero en plena disposición gangsteril y justo antes del desenvaine de navaja ...se quedó dormido. Los inservibles informes hasta altas horas de la madrugada le jugaron una mala pasada y el último sentido quedó desguarnecido. A la mañana siguiente y con sus orejas sin custodia,  M realizó una llamada rutinaria y cuando escuchó de aquella forma: "Gamma Hills, buenos días" supo que ya no había solución. Del oído al corazón. Del corazón al vacío.  
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11 comentarios

margerite -

¡las tias que cogen el teléfono son una pobres y desamparadas muchachas a las que pagan una mierda por dejarse insultar!!!!!!!
y al tema: la anestesia general de los sentidos es un aburrimiento, por algo es un método de tortura!!!
por cierto a las personas que se lo hacen llegan a alucinar porque su cerebro no soporta la falta de estímulos...

big -

Pues venga, todos con Canfort debajo de los ojos que la vamos a liar!!!
Odio a telefónica...cada segundo más y las tías que cogen el teléfono son unas ...uff...

restituta -

la verdad,verdad es que tener que esconder o camuflar los sentidos es una idea de la ostia...

restituta -

pues yo al leerlo sentí mucha angustia,la verdad,joder!,perder los sentidos casi voluntariamente y que te arrebaten el último...uff!!mamá!!,y eso que se supone que un robot debería poder sobrevivir sin ellos...
vamos,que se queda una sensación de desamparo total un poco extraña,pero cojonuda.

big -

Horror: sí... como Corín Tellado.

Brizna: Uff...mándelo al Marca que se lo publican fijo.

Horrorscope -

Usted es romántico como pocos, desengáñese.

Brizna -

hola.....

Es curioso esto del fútbol. Al final con el estómago un poco tocado decidí que lo vería con mi padre y no acudí a ningún sitio de animación masiva, de estos que deben costar como siete comedores populares cada uno, total que a la hora del encuentro yo ya llevaba veinte minutos intranquilo enfrente del sofá.

Desde el inicio de todo este circo del fútbol mi posición era de claro cierre en banda ante cualquier posible esperanza que me pudiese hacer daño. He estado muy débil últimamente y todas estas mareas rojas que invaden las bocas de las gentes me asustan. La única manera posible de evitar la contaminación que se me ocurría, era pensar que nunca llegaría nuestro equipo a nada.
Sin embargo, con la temprana nostalgia del que va abandonar el nido familiar una vez más, junto a mi padre, he sentido suficiente empatía con la causa como para sospechar esa felicidad que se impregna en la gente cuando su equipo va ganando.
He deseado incluso que la victoria cruzase hacia el sur los Pirineos y que los claxon de los coches me cantasen una nana hasta altas horas de la noche. Todos mañana tendríamos derecho a estar cansados y quizá un poco mas bobos o alegres, según se quiera decir. Se verían así mas sonrisas en la calle y las caras, flácidas de vida a diario, se molestarían en ir buscando un halo de comprensión en los ojos de los que se cruzan a diario. ¡Se mirarían a los ojos!

Durante una hora y muchos minutos mi pasión era esta, pensar en el incremento de felicidad que aportaría ganar el partido. He sorprendido a mis pies ocultándose nerviosos como culebras bajo mi culo, aún sin entenderlo he elevado la mirada para ver de qué huían. En la pantalla chachi de la familia aparecía un chispa de realidad de esas que sabes que son reales como el agua a la vida.

La sudada cabeza soportaba una mirada hecha de fuego y alma, de ser, de realidad..... el jugador repasaba la mejor manera de lanzar el balón en una falta contra la portería de los de rojo. En este punto yo comencé a entender lo que siempre supe. El jugador con delicadeza golpea la pelota, para pasar por encima de las cabezas. Mi cabeza echa a volar con el balón y deja caer todos las definiciones de pasión y lealtad por el camino. Tras un rojo rebote, la bola envenenada de añil se cuela en la red. Mis músculos están un poco agarrotados, no es fácil apretar así la piel de un sofá, pero mi cabeza ha vuelto a caer y está ahora tirada sobre ese campo de fútbol, en el fondo de la red. Desde ahí se ve todo mucho mejor, no hay comparación, veo incluso una repetición a cámara lenta que los jugadores hacen para mí. Oigo como todos al paso de la bola han ido gimiendo y gruñiendo. Siento el olor de la tierra recién arrancada que está golpeando mi cara en ese instante... El retroceso del balón me ha llegado por detrás y ahora estoy de lado, casi boca abajo, noto acercarse el fuerte sudor del portero que rescata la bola. El guante chilla ante la fuerza de la mano cogiendo el cuero. Yo me quedo ahí mirando el césped de cerca, viendo las largas y estilizadas hojas de invernadero regresar a su natural posición. Pienso que quizá algún día alguien baje desde la grada con un tarro de cristal, recoja este mismo pedazo de hierba y lo cuide como a un tesoro. Qué difícil debe ser ser hierba. Le pregunto algo y me contesta que ya lo había visto antes. Me acaricia la cara suavemente y yo le devuelvo el saludo con mis pestañas.... ...se acaban de ir todos....

¡Qué dependencia mas extraña me he buscado! Y hay que contar el disgusto nacional que va a provocar en cambio. Si a mí, que bien es sabida mi nula implicación con el deporte rey, me hacía gracia la extrema posibilidad del triunfo, porqué voy a tener que aceptar ahora justo lo contrario.



Que nos han metido el segundo gol y he pensado que mejor me bajaba a escribir un rato y así dejaba de sufrir. Al final han sido tres y el último muy bonito dicen. Al igual que el mero echo de nacer, ganamos durante algunos minutos. Qué magnífico consuelo. Lástima que el exceso de esperanza y/o alegría no deje agujetas para que la gente lo recuerde un poco mas de tiempo.

Suerte mundo, por si hace falta.

big -

Pues que no falten. Los héroes caen mal. Llevan piyamas con los gayumbos por fuera.

restituta -

...y que no falten los antihéroes...

por cierto,la ilustración es cojonuda...

besotes guarros.

big boiled -

Uff, romantiquísimo, sí...
Me alegro por lo de la fiesta. Gracias, yo también a vosotros pero cuando no se puede no se puede.

margerite -

Que bonita la última frase! si eres un romántico! que fácil franquear (a veces) las defensas!
(fantástica fiesta, por cierto, te hechamos de menos)
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