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16/03/2005
Ya estan aquííí...
No griten. No corran. No empujen y no se rían que es peor. Estamos aquí y sí, para quedarnos. Así es y así debe ser. Entiendo sus concesiones al pánico, pero siento decirles que ya no hay solución. Abandonen esas primeras caras de angustia y suelten ya a los críos. El mal ya está hecho y, hágannos caso, no es verdad todo lo que se cuenta de nosotros. Nuestra humilde presencia sólo alberga un fin: hacerles cosquillas. Sí, han leído bien. Cosquillitas. Ni que decir tiene que las cosquillas pueden llegar a ser molestas pero lo que cuenta es el motivo terapeútico. Las nuestras las aplicaremos en la zona donde más gustito da: la dorsal. Les acariciaremos como a un tiburón inquieto al que es necesario enseñar a relacionarse con los diferentes, con los extraños, porque ellos son el futuro. Ah! Eso sí. Para disfrutar de nuestras cosquillas, para que sus vellos se ericen cuál Espinete en celo hay una pequeña condición: tienen que darnos la espalda...¿Se atreven?16/03/2005 21:22 Enlace permanente. Hay 6 comentarios.
18/03/2005
De como da gustirrinín hablar de uno mismo.
Sin duda el color del ego es el rojo. Al menos el ego que es fruto del fervor a uno mismo como consecuencia de ser consciente y presuponer que estás amparado por un autentico Dios sobre la tierra. Libros rojos: Libros que se escriben para satisfacer a su Amo, a su Eminencia y a si mismos que al fin y al cabo es lo mismo pues el servil que idolatra ciegamente acaba pensando que él es la propia deidad. Lo malo de escribir solo en color rojo es que no puedes ver mas colores, ni siquiera te planteas la existencia de mas rango del espectro que el tuyo. Así es como se empieza una obra en la que abunda la modestia y se acaba suplantando a ese Dios terrenal adquiriendo al poco tiempo todo el protagonismo de la obra.
19/03/2005
Evil hearted woman
"No controlo mis poderes" decía Superman en un capítulo de la serie de dibujos cuando un villanísimo le kriptoneaba a tutiplén. Las féminas han sufrido históricamente el yugo dominante de nuestros abuelos machos, muy bravotes ellos, apoyados en dogmas excesivos y acomodados a un sistema que les convenía, qué leche. Detrás de toda esa injusticia y emergente por normal hinchazón vaginal, sobrevuela cierta actitud mujeril nuestros cielos. Empuñando una bandera de revenge y con un ahíquedaeso, se enfrentan a ciertos materiales con armamento de excesivo calibre y con dudosas aptitudes para su manejo. Considerando materiales a los antaño dominantes, o sea los hombres, algunas chicas no parecen dispensar con mesura ciertos dejes, muchas veces sexuales, otros más cercanos al estricto absolut power. Estos dejes supuestamente ignorados por ellas calan en los nabos como el agua en las botas de Los Guerrilleros y hacen que en el interior de los reciclados varones suba la acidez a borbotones. Superiores ellas en cuerpo y mente y sin alergias a ninguna piedra verde con las que contraatacar, los colganderos no sabemos manejar estas situaciones límite, herederos de los fatales errores de las colas antepasadas y arrepentidos por ello. No se puede interactuar con semejante sensación histórica de culpa. En ellas, está la fuerza. Que la administren con responsabilidad.27/03/2005
Ella sonrió dulcemente
Es muy guapa. Y sonríe. Sí, sonríe como sinceramente. No está siendo complaciente con los clientes; eso no se estila en los bares hard-night. Ella es así. Es encantadora y gordita. Grandona. ¿Aún existe gente encantadora? Sí, ya sé que en el Vip´s son encantadores, pero porque les tienen agarrados por los escrotos. Me refiero a esa actitud de ser placentero con los demás seres humanos que comparten tu misma habitación. Esa cosa extraña que brilla en los ojos y que parece hacer feliz a quién la lleva al tiempo que envidiosos a los demás. Está gordita pero todos fantaseamos con ella. Es grandecita pero todos fantaseamos con ella. Al otro lado de la barra. Ella mira de reojo a veces y responde a nuestras etílicas sonrisas con diplomática distancia. ¿Qué pasa? ¿Creemos que hay alguna oportunidad? Con la borde del tipazo del bar anterior no, ¿verdad?. La gordita nos ha dado una cerveza apestosa, en una lata de esas como de máquina expendedora de frutos secos. Pero no ha sido su culpa. Es por nuestra actitud mongoloide ante sus carnazas. Queremos bañarnos en ellas. Y navegar y navegar y naufragar y nada más. ¿Qué pensará ella? "Qúé éxito con lo gordita que estoy" o "Sólo están fuckin´drunk y esa es la cara de bobos que se les queda ". Y tendrá razón las dos veces. Te queremos, gordita. Nos gusta tu imagen carnal de la siesta. En el sofá con la gordita a las 16:23, igual de presta para arroparte que para darte cerveza apestosa. Entre mantas del Ikea con la gordita. "Are you cold, honey?". Sí, gordita.El mal ladrón
No huyas. Sabemos que erés tú. Sí. Tú. No. No digas nada. Ya entendemos. Y comprendemos que es una tentación fuerte, tanto dónde elegir ...Precisamente por eso te perseguimos y censuramos. ¿Por qué eso? ¿Consigues abrir la cueva de Alí Babá y...robas eso? De entre tanto bueno, ¿por qué eso, bellaco? No. No contestes. No contestes nada. Eres guay. Es eso, ¿no?. Tú... eres guay ¿verdad?. Eres un transgresor. Sí, ya sé que te obligan a obtener grandes resultados pero, como eres guay y no renuncias a ese tú tan chulo lo remezclas todo y lo sueltas irresponsablemente. ¿No ves que hay gente que lo puede comprar, incauto? Desde aqui te animamos a que ultrajes las veces que sea necesario el octavo mandamiento pero no así, creando bastardos. Tenías a Sam, tenías a John, tenías a David, tenías a Joel, a Wes, incluso tenías al viejo Steven, estaban allí. Sólo tenías que cogerlos. Pero tu actitud pragmática renovadora bajanucas te ha perdido y preferiste a Michael, a Jerry, a Andy y al mamón de su hermano y te crees un reciclador. Pues te tenemos. Te tenemos y te vigilamos. Y nos da igual que pintes los ríos o te pongas nombres de animales. Nos has decepcionado. ¿Dónde están tus guantes blancos, mon copin?31/03/2005
Glass, glass, glasses
Ya sé porque cuando, en mis dudas adolescentes pre-universitarias, todo el mundo me decía: "Haz Óptica, está tirao". Ayer acudí a graduarme la vista y, de paso, tomando la retirada fulminante del Un, dos, tres como una señal, cambiarme de gafas. Llevaba seis años sin hacerlo (me lo dijeron allí) y algunos comentarios con afecto llegaron a acojonarme: "¿6 años? Uy, mi primo tardó eso y ahora lleva las de Barragán". Hoy vamos de comillas y de simpáticos. Bien. Comprobadas mis dioptrías (están las de siempre)y la tensión de mis eyeballs me dispuse, ya tranquilamente a buscar una montura adecuada a mi persona: ciertamente, nunca se debe cabalgar con una montura equivocada. "Pues...quiero unas de pasta, de freak". La chiquita que nos atendió se presentó con indudable cara de pánico al oir esta afirmación. ¿Lo dije mal?,¿cómo se dice?, ¿gafas gordas?,¿gafas densas?,¿unas Woody Allen collection?. Las trajo muy a su pesar, me las puse, vistazo al espejitoespejito y...horreur!!! Allí estaba!!! Era él!!! Me había transformado en Urdaci!!! Me las quité de un manotazo y el compi que me acompañaba no dudó en tranquilizarme: "Joer, sólo le falta la nariz y el bigote". Era su referencia habitual a Caramelos Paco y el inicio del festival de vejaciones. La chiquita, observando el grado de colegueo malintencionado de mi acompañante y viniéndose arriba comenzó a definirme cuál profesor de "Operación Triunfo". Esto es, me dirijo a alguien sin poso alguno de personalidad construida aparente y le sujeto a variaciones en pro de conseguir un estúpido standard preestablecido que sólo funciona para alguien sin poso alguno de personalidad construida aparente. "Es que con tu cara alargada, tus orejas y el tamaño de tu cabeza este tipo de gafa (ellos le llaman "gafa") no te conviene. Además, tiende a agrandar la nariz". Sólo le faltó llamarme patizambo. Entonces empezó a sacarme gafas de todas las clases: con montura transparente (parecía un arquitecto), de colores (parecía Savater) y hasta con cordelito (parecía gilipollas). Llegué a dudar; ¿acaso no dicen que nos pongamos en manos de profesionales?. Algunos amigos míos se toman eso demasiado a rajatabla. Me estaba hipnotizando. Necesitaba una reacción, un shock, algo brusco que me sacara de ese mundo high-tech gafoide en el que aquella chavala, no sé muy bien por qué, intentaba dominarme. Y llegó. Vaya si llegó. A la voz de: "Mira, para que veas el efecto que te intento explicar me voy a poner las mías". Zás. Rayos y truenos sobre la óptica. Eso no eran unas gafas: era un murciélago. Cristo bendito. Qué visión, qué terror, qué pavor. Eran como una mutación extraña entre las de Antonio Díaz Miguel y las de Ketty Kaufmann. Creo que por un momento llegué a oir hasta la sintonía de los Monsters. Joder con la profesional. Volví en mí de sopetón, aparté con el brazo ese horrible surtido Cuétara de la visión y agarré unas pastosas algo más pequeñas (como tengo cabeza de pepino...). "Es que esas te dan un aire femenino" llegó a decir la tipa, pero yo ya no la escuchaba. La última vez que habia oido algo parecido fue al comprarme un traje y decirle al vendedor que no iba a llevar corbata. Tardó poco en asociarme a los camareros: otro profesional. Pues estoy escamado. La chiquita, al darme la mano en la despedida, susurró algo como para sí misma, queriendo que yo lo oyese pero no mucho y así atormentarme para unos días. Dijo: "Nunca me había reído tanto al vender unas gafas". Definitivamente, no sé que pensar de los profesionales.
