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04/06/2005
No jorobes
"Bueno, el futuro es algo de lo que nunca se sabe pero el pasado...je, je, je...el pasado es otra historia".Lo decía el viejo Moses en el prólogo de "The hudsucker proxy", la subida a la chepa de Frank Capra de nuestros judíos favoritos. Y es que a las chepas hay que subirse, a las orgánicas o a las montañeras, y destruirlas sin piedad. Las jorobas, mochilas o elementos lastrosos que no ocupen lugar en nuestro campo de visión (el futuro) deben ser aniquilados. Da penuqui comprobar como algo que encara al frontal de nuestro cuerpo con distintas intenciones al saludo diplomático es motivo de alerta por parte de nuestras chepas (el pasado). Esa sumisión a la que solitos nos sometemos nos ofrecerá acojone, risas estúpidas y carrera veloz si nuestro pulmón nos lo permite. ¿Traumas?, ¿simbologías disléxicas?, ¿madureces?, ¿o sólo las bridas del currículo?. No asumamos eso en un forever. El proceso de enfriamiento no debe acabar nunca en un congelador. Fíjense en Labordeta (sí, esa chica tan arisca...). Si jubilara de una vez esa puñetera mochila cochambrosa seguro que sus pezuñas le llevarían a sitios mucho más divertidos, sin hazadones. Po zí.
10/06/2005
Precisamente así
La evolución sin traición. Ese es el objetivo. Con el paso de los años los cambios de perspectiva, humor y ,desgraciadamente, peinado hacen a uno sujetar la barbilla entre sus dedos y (re)mirar el mapa antes de seguir la ruta. El quienesomosdedondevenimosadondevamos de cada cual oculta una latente vocación purista a modo de Pepito Grillo que puede obstaculizar lo que en realidad se desea. La resolución del planteamiento existencial sobre los aconteceres y las cosas a las que uno dedica su mísera vida mutará en proporción a cuanto de cabezota uno tenga. El punto sustancioso y la clave de la encrucijada seguramente esté en la dignidad. Si consideramos no caducado el punto de partida del planteamiento y este ha aguantado las embestidas bienintencionadas de la madurez habremos conservado nuestra dignidad y con ella nuestro camino. Y nuestro camino es, necesita ser rocoso. Es conveniente seguir vejando, zarandeando, aberrando y faltando al respeto a esa dignidad que sólo debería verse afectada en la guarnición. No queramos ser el más Fresco del Barrio (esa gente madruga un montón). Es probable que los chispazos de la vida ya no nos exciten tanto pero no debemos preocuparnos. Llamemos a un buen electricista que sepa reconducir esa energía hacia esas otras cosas y extraigámosle toda la chicha. ¡Anímense, jóvenes turgentes!, ¡los maduros somos guays!. Como dice Hernández: "Estamos lentos de reflejos pero en plena fluctuación".18/06/2005
Los pequeños detalles que me hacen distinto
Wah!!!! Wah!!! (sonido de móvil)H: ¿Sí?
B: ¿Hola?, ¿H?.
H: Sí.
B: Hoola, soy B.
H: Que tal.
B: Bien, ¿Y tú?.
H: Bien.
B: Oye, mira...que te iba a decir. Pues nada, sólo quería comentarte que me encanta lo que haces con los pies.
H: ¿Cómo?
B: Con los pies, sí. Que me encanta lo que haces con los pies. Que alucino.
H: Ah...oye, mira, creo que te estás equivocando...
B: No, no. Tus pies aúllan, tío.
H: Ya. Oye, mira, lo que yo hago lo hago con las manos.
B: No si ya...
H: Con las manos y con los dedos.
B: Ya pero no. Lo haces con los pies.
H: Bueno, a ver...quién...?
B: No, oye. Que a mí lo que haces con las manos me encanta. De hecho, lo que haces con las manos complementa las maravillas que haces con los pies.
H: Hombre, será al revés...
B: Ah, pues no, mira, no.
H: Oye...ejem...¿no te estás equivocando, tío?.
B: Nonono...
H: Que yo no soy Keith Moon, ¿eh?.
B: Yayayaya pero no. Me gustan tus pies.
H: Bueno, pues...gracias.
B: Aunque lleves botas country.
H: ¡Ya tenían que salir! (sonido de móvil que se cuelga).
B: Adiós, H. (sonido de móvil que se cuelga)
27/06/2005
De paso me quedo
Estos días me golpea una sensación que, pese a su complicación, estupidez y ausencia de rigor intrauterino no creo que esté tipificada como patología por aquilino alguno. Ya sufrí de ella a lo largo de muchos (seguro que demasiados) años de mi joven existencia y sus reflejos dejó. La deshubicación instintiva que sufren a modo de envidia, hastío, tristeza y loshayquestanpeor esos trabajadores del Sector Servicios debería tener compensaciones emocionales. Porque aunque todos queremos ser diferentes y originales es necesario tener auténtica vocación: a la hora de firmar nos tiembla la paletilla. Es difícil intentar parar el viento.La mirada de los que están enfrente cuando usted se ríe, llora, bebe o se estrella con el coche suele ser,como poco, descorazonadora. Me vienen esos posos unhearted al hacer el camino cada día hacia mi nueva guarida que sita junto a una estación de trenes de recorrido longevo. Esa angustia, acrecentada por el hecho de que quién espera mi llegada al dulce hogar es una pelirroja con pene, muta en elementos reconocibles y distintos cada día: gente con maletones enormes, gente con chalecos fluorescentes, gente con rostros inexpresivos que asesina el tiempo con silenciador, gente bebiendo horchatas en barras que se inscrustan malamente en los pasillos/joles, gentes que sesean/cecean/chanantean/hablanrraro, monjas (¡muchas monjas!), seguratas con gorras de poli neoyorkino, más chalecos fluorescentes (esperemos que homologados,si no cuanto criminal reconocible y confeso)...casi todos sin hacer nada: en un kit-kat de su vida. Por medio de todo eso atravieso yo como una bala con mi cotidianidad achispada por las prisas, viendo a todos a cámara lenta y molesto por la pesadez de sus actos. El que hace lo que los demás no hacen.

