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el factor dorsal

Ojos que no ven

Ojos que no ven

 


a- “IRONSIDE”

b- “EYEBALLS”

c- “¿DE DÓNDE VIENEN LOS GLOBOS OCULARES?


Fueron las tres opciones que “El Flaco” me dió para que eligiera como título.

Debo decir que ahora los dos tipejos son flacos, así que distinguiré a este sujeto como “El Clarito”(su azotea se desguarnece a pasos agigantados).


Si bien abandoné “La corbata colombiana” por problemas respiratorios (ver panfleto

correspondiente), a esta nueva creación no pienso acercarme a menos de trescientos metros. ¿Motivos?. Infinitos. El primero la carta/sinopsis que “El Clarito” ha tenido la deferencia de enviarme a Sofía. De ella sólo saco una conclusión: lo vulgar y redundante se ha vuelto a apoderar de ellos.


¿Acaso creeis que engañais a alguien?¿Es que pensais que el mundo está ciego, que no sospechan de las dudosas fuentes de las que os alimentais? ¿En verdad disfrutais pensando que lo que presentais desprende algún tufillo hipnotizante, algo que haga pensar a los que os rodean que la

filosofía ha ocupado tan siquiera un segundo de vuestros pensamientos?


Distancia. Eso es lo que no tienen. Distancia.

Para enfrentarse a cualquier obra de arte es necesario buscarse un acomodo adyacente, no participativo, apartado de las goteras propias del artesano en un espacio reservado sólo a los elegidos, a los fuertes. Porque sólo desde ahí se puede construir: desde la no destrucción.

Exactamente lo contrario a lo que simboliza este tal Michael Ironside (creo que se escribe así).

La televisión: destrucción.

Personajes malvados: destrucción.

Cazadoras de cuero: destrucción.


Demasiada destrucción. Poca distancia. Imposible construir.

Si por el contrario como elemento ejemplar se hubiera tomado como modelo otra figura, por ejemplo don Gottfried Breitfuss, don Alan di Melo o, para su rápida identificación, don Juan Luis Galiardo el elemento constructivo habría contado con numerosos aliados y la llegada a buen puerto habría sido más probable.

Pero no, ellos no...


Tengo curiosidad por saber quién resolverá esta vez la caótica, desordenada, infecta y autoconsciente manera de rodar de los dos tipejos. ¿Quien aguantará sus improperios?¿Quién descolgará el teléfono al amparo de ojeras y grillos?¿Quién observará impávido sus peleas (físicas a veces) por un “quítame allí un frame”?

Pobre de él...

Sólo sé que su pubis es pelirrojo...



Cuando yo les apremiaba a simplificar y así concentrar las fuerzas en una puesta en escena más sencilla ellos me mandaban a hacer turismo (“vale, Rohmer, vale...”). Ahora no salgo de mi asombro al ver como esa sencillez se ha tornado en “un tío sentado en una silla”.

Pero claro, debe ser que últimamente las preguntas han entrado en sus vidas, eruditos del Google, amigos de la duda existencial...pero quién demonios se creen que son? ¿The Cure?

 


Si “Ironside” era un detective impedido y ”¿De dónde vienen los globos oculares”? es una clara referencia/homenaje al abobinable cine de serie B cincuentón (a excepción, por supuesto, de don Robert Wise) elegiré, si no hay más remedio, “Eyeballs” como título a este legado cultural de tan gustosa digestión.


Les recomiendo, a ustedes que están a punto de acometer esta experiencia audiovisual, que contemplen este dilema moral antes de hacerlo:


El chisme que tienen frente a ustedes (sí, esa caja negra o plateada ) es un aparato reproductor. Si introducen en él el disco que sujetan aparecerá en la pantalla (otra caja más grande con un cristal negro en el frontal) la representación, en imagen y sonido, del asunto este que nos hace perder el tiempo.

Bien. Probablemente a su lado se encuentre otro tipo de aparato reproductor: el de su bello, apreciado y bien amado conyuge (o un sustituto artificial en su defecto ). Como creo feacientemente en el respeto que ustedes profesan por los aparatos reproductores humanos que les acompañan, sólo les pido una cosa: apliquen tal respeto a su colega electrónico, o lo que es lo mismo, eviten contaminarlo con porquerías subversivas como la creación de estos dos tipejos.

 

¿Si no introducirían nada ajeno en el reproductor de su amor por que sí en el de enfrente, por mucho polvo que acumule con su estática ?


En caso contrario,¿es esta la flexible democracia que se nos prometía desde el otro lado del Telón?


Amor libre...sí.

Amor libertino no.


Háganme caso. Respeten a su corazón.


Ojos que no ven...






Hrysto Boykov

Intelectual Editor

Sofía (Bulgaria)

15 de Diciembre 2004

El nudo en la garganta

El nudo en la garganta

Todavía no se por que he accedido a escribir esto...

Conocí a estos chicos hace unos seis meses. Yo acababa de llegar a España a cuenta de una beca para especializarme en Montaje Cinematográfico en la Escuela del Neo-Progreso y las Artes Contemporáneas de Barcelona. Recién salido de la National Film School de Praga y habiendo sido mi cuna cultural la Iskam da te Eba Art Institute de Sofía, me habían hablado, en uno de mis viajes a los Paises Bajos, de una nueva generación de jóvenes talentos en el cinema español.

Movidos por la sensibilidad,la contención y la sugerencia en sus fórmulas narrativas, este nouvelle grupo habia llamado mi atención. Me vine para España.

"Es un corto futurista de caníbales"- me dijeron los dos tipejos, apenas habia colocado mis posaderas en el asiento.

"Que?...ah...yo creí...eh...me comentaron que ahora en España se habian sensibilizado ustedes con el cine mas cuidado, más íntimo, de temática social..."- contesté.

Los dos tipejos, uno corpulento y el otro delgaducho, me miraron fijamente durante cinco eternos segundos. Luego se miraron entre sí y,girándose hacia mi, el delgaducho contestó:

"Bueno,hay gente que también hace de eso,sí..."

Me hallé ante otros cinco segundos de silencio, tras los cuales el tipo corpulento dijo:

"Bueno,quizas el siguiente..."

"Ah...que bien...que bien...o sea que este de los caníbales es como un ejercicio,¿no?,la transición hacia lo serio,hacia lo elaborado,un acomodo en el medio audiovisual...-dije.

Ahora el silencio se prolongó hasta los diez segundos; cinco mirándome a mí,cinco mirándose entre ellos,con los rostros más inexpresivos que ustedes puedan imaginar.

Tuve que intervenir,la tensión me iba a hacer reventar.

"Bueno,eh...sea como sea,estoy a favor de toda... libertad creativa,así que estoy dispuesto a montar vuestro corto. Acabo de instalarme y...quiero involucrarme en proyectos...ejem... interesantes".

Ese fue el principio del fin. Hasta ese momento pude apearme de este tren,este tren que iba llevarme directamente a la locura,una locura que aún hoy apenas he podido atajar y que comenzó a invadir mi ser cuando visioné lo rodado.Mis rodillas comenzaron a chocar entre sí(me ocurre desde pequeño cuando sufro algun shock emocional) cuando asimilé semejante cocktail:ciudades apocalípticas,embarazos no deseados,monstruos melenudos,conductores de rally en apuros...¡¿por donde diablos podía empezar?!.

Sesiones de más de doce horas,llamadas a altas horas de la madrugada,cambios de opinión constantes,funde a negro,funde a blanco,funde a fucsia...

Se podrán imaginar. A todo esto los dos tipejos parecian ajenos a semejante montaña de demencia, llevando sus indicaciones a los extremos del más absoluto mal gusto.

Tengo que decir que mi cerebro estuvo a punto de hacer croc! en el momento en que me encargan etalonar el puñetero cortometraje. Ante tal falta de decencia profesional yo me planto y objeto que eso es trabajo del director de fotografía y que el hecho de ser extranjero no justifica la explotación física y psicológica a la que estoy siendo sometido.

Ellos me contestan que no puede ser,que el director de fotografía se esta sometiendo a una intervención quirúrgica. Por lo visto,aparte de ser búlgaro como yo,también transexual,pero al no decidirse por un sexo en concreto ya va por la cuarta operación: de hombre a mujer y de mujer a hombre,así hasta cuatro veces. Parece que los médicos han descartado el hermafroditismo como alternativa y el tipo lo está pasando realmente mal.

En resumidas cuentas, que trago y acepto y encima el tipo corpulento no queda satisfecho.

"Eso está muy oscuro,joder..."-me dice!!. Yo le contesto que ya se lo advertí, que yo soy montador, pero se marcha mascullando algo así como "pues vaya mierda de montador...".

Considerándome a mi mismo una persona cultivada ,deudora de otro tipo de educación, caigo en una depresión profunda a causa del comentario y desaparezco del proyecto. Tras semanas de reflexión en el campo y con varias tallas de pantalón menos, accedo a continuar con el proyecto sin que ninguno de los dos tipejos se digne a pedirme disculpas. No quería rendirme.  A estas alturas ya consideraba semejante afronta como algo personal.

Dos meses más tarde y tras sacos enteros de desprecios y desagravios hacia mi persona consigo terminar la ultima secuencia. Creí que lo habia logrado, creí que había vencido a la bestia...aún faltaba una última batalla.

Cuando realizo el último visionado, cuando contemplo todas las secuencias unidas...me colapso. Teniendo ante mi tanto despropósito junto, sintiéndome incluso cómplice de semejante aberración, se me corta la respiración. Literalmente.

De repente, mi garganta fabrica una bola, un nudo que no permite al oxígeno llegar a los pulmones. Me levanto de la silla derribándola y, realizando evidentes demandas de socorro, intento llamar la atención de los dos tipejos. Obviamente, faltaría más, ni se inmutan.

Abandono la sala y al dia siguiente el país. Regreso a Sofía (la transexualidad podría ser el final del camino con semejantes compañeros de viaje) y ustedes se quedan con algo que ni siquiera ví acabado. Estoy seguro de que el nudo en la garganta es el efecto provocado por la visión de tanto despojo junto...

Como amigo les digo, que si contemplando este desagravio audiovisual notan ustedes el mínimo, el más leve síntoma de picor o carraspeo en el interior de su cuello, aparten de inmediato su vista de la pantalla y huyan como alma que lleva el diablo.

Si no es así y han conseguido "contemplar" el cortometraje con normalidad...no olviden su medicación.

Hristo Boykov

Intelectual Editor

Sofía (Bulgaria)

23 julio 2002

 

 

 

Y la enfermera de Arabia me preguntó la edad de Cristo

Y la enfermera de Arabia me preguntó la edad de Cristo

La tos empezaba a envejecerme rapidamente. Cough, cough!! decía yo y mi cara se desfiguraba por los espasmos de unos extraños punzamientos en mi pecho, a la altura de mi pezón derecho. La Seta Roja no colaboraba en exceso (no conoce el significado de ese verbo) ahumando como de costumbre nuestros bellos aposentos así que decidí ponerme en manos de profesionales (de la medicina, se entiende). Entre espasmo y espasmo mi cerebro urdió un plan que de ser continuado por algunas decenas de enfermos más se podrían colapsar los Servicios Sanitarios de cualquier ciudad occidental. Tranquilo tras un primer diagnóstico de una compañera de mi inexistente trabajo (“si no te duelen las piernas no es de pulmón” y se quedó tan pancha) acudí a Urgencias a colársela un poquillo y emboquinándome un cigarrillo de tabaco negro nacional: “Hola...cough, cough...encantadora dama, mire usted, tengo un dolor infártico, anginoso y punzativo en el...cough, que no me deja existir”. Listo de mí omití el lado del pecho dolorido con el fin de evitar las horas de espera habituales en estos casos. Eureka: no llegué a colocar mi escaso nalgatorio en la sala de espera cuando: Sr. Big Boiled!!!. Al instante me ví con una pinza puesta en el dedo, una faja que se hinchaba al rugir de mi biceps y una guapa señorita intentando oir la banda sonora de mi bronceado torso. Con un retrato radioactivo de mi yo interior acabó la sesión desenmascaradora que me mandó como venganza a tres cuartos de hora de sillas blancas. Pero sabía que aún faltaba lo mejor. Para mi solaz y diversión una inocente chiquilla me invitó a sentarme dentro de una aséptica sala, a solas.

No tienes nada, estás muy bien.
Gracias.
Es un dolor torácico muscular, no tienes nada más.
¿Nada más?-disimulé apenado.
No, mira. Tienes tensión sistiólica 115, tensión diastólica 65, temperatura 36'5 (y subiendo!), buena presencia, consciente, colaborador, orientado. Bien nutrido e hidratado. Buena coloración de piel y mucosas. No exantemas ni petequias. P.V.Y. Normal. Carótidas rítmicas y simétricas. M.V.C. No ruidos añadidos. Rx. Rítmico. Tonos puros. Sin soplos. Controla sus esfínteres.
Usted también está muy bien- dije despidiéndome.

Nunca sabré como conocía lo de mis esfínteres.
No está mal venir a ligar a Urgencias.

Stormy mondays

Stormy mondays

Cuando una mujer se pone a sí misma nombre de vampiro hay que ponerse en guardia. Solía bastar con vigilar sus movimientos, mantenerla regulada con un espía sentimental del extrarradio y apartar de ella los platos con tortillas patatas, pero nos equivocamos. Como una profesional del engaño, seducida por un color rojo que impregna el aire y cuál elemento imperceptible en la Guerra Fría la mujer vampiro se coló...por el buzón. Con un poder que seguramente no controla la vampira se introdujo, desde las manos de un funcionario y vía epistolar, en la caja con nombres, apellidos y dirección hasta hacerse carne en cuerpo de seta. Conocedor (este sí) de su fulminate naturaleza, el hermano bastardo del inspector Horacio sedujo a la mujer vampiro hasta devorarla. La digestión en vertical y hacia arriba trajo a mi hogar acentos insulares, chillidos, techno-house, multiplicación espontánea de seres cuasihumanos y llamadas telefónicas en una noche que se prometía vigiliosa.
El Efecto Hongo me hizo blasfemar más de lo habitual a la vez que me tragaba el techo de mi habitación una y otra vez, clamando venganza y rezando para que las setas fueran en realidad hongos de los pies de algún gimnasio geriártrico.
En la oscuridad de una noche demasiado larga alcanzo a entender porque David el Gnomo confundía a una zorra con un autobús y que el moco del trol sería mejor no analizarlo, pero no asimilo la naturaleza del mundo alrededor a mi ser. ¿Por qué mis compañeros de viaje vital no tienen una existencia lineal, sin alteraciones neuronales provocadas aposta?. Como la chica erasmosa del otro día del partido en Bruselas: "Mamá, mándame jamón" decía la pobre desde su exilio estudiantil. ¿Se imaginan ustedes a la sufrida madre pidiéndola a cambio champiñones lisérgicos?. Yo tampoco.
Cuiden sus humedades.

El Maestro dice que es Mozart pero suena como un chicle

El Maestro dice que es Mozart pero suena como un chicle

Me despierto y no me ubico. Los gritos del patio no hacen por darme los buenos días y el cambio de marca de zumo de naranja no mejora nada. "Recién exprimido" dice el cartón. Exprimirle algo al tipo que ha comprado semejante mierda y que cohabita conmigo son mis deseos matutinos. ¿Eso está mal?. No debería ponerme de malos zumos en la entrada de la jornada pero es que odio encontrarme con cosas nadando en las bebidas: no a la nata en la leche, no a las aceitunas en los dry-martinis y no al zumo recién exprimido. Los ficticios están bien. Hay tipos que piensan como tipos y hacen zumos que no son zumos pero que saben a zumo. "Es que los tomates de la huerta más rural saben a tomate" dice un señor con boina al fondo del auditorio. Y yo preocupado, hago una señal a un tipo con pinganillo para que no se vuelva a repetir. ¿Eso está mal?.
En unos días haré un programa de radio ficticio . No va de tomates, va de melocotones y me acompañará un asiático en horas altas. ¿Eso está mal?. Observo con ira al tipo que me ha pegado el cambiazo con el zumo: está chupando un papel. Creí que era pelirrojo pero no. Es la Antorcha Humana, la verdadera. Lo que creíamos tronco se ha revelado la parte no filtrada y su cabello no son más que brasas a él. Esta demencia me lleva a la cabeza la última peli que he visto, la primera de Carpenter. En ella, una pelota de Nivea con patas pintada de rojo putea durante una hora al guionista de "Alien" hasta hacerle hablar con bombas. ¿Eso está mal?. Espero no acabar como él, no me lo puedo permitir. Tengo que vigilar a la Antorcha. La Antorcha me dice que ha visto unas tetas en la serie del perro de los domingos por la tarde pero no estoy para contradecirle, no sin mi zumo. En su lugar espeto que la próxima vez que me altere los jugos le arrancaré sus coloristas vellos púbicos (que son los más privados) de cuajo y sin avisar. ¿Eso está mal?. Le miro con estupor mientras se la suda. Me dirijo a buscar un arma silenciosa al tiempo que oigo unas voces femeninas cantando algo así como "euros, euros, dubidú...". Recordando que no cobraré remuneración alguna por apagar la Antorcha y que carezco de armas no ruidosas me retiro a refugiarme en la música. Una boca humeante me chilla: ¡Quita ese country que en la radio está OBK!. Se me escapa una sonrisa. ¿Eso está mal?

Orejas

Orejas

Hace unos días ví un cartel rojo por la calle que me llamó la atención. Decía tal que así: "Ska-P ¡¡¡Último concierto!!!!" y la verdad es que estoy por ir...para celebrarlo.
De hablar de ellas tanto últimamente me he dado cuenta que no cuidamos nuestras orejas. No las protejemos como es debido. Ni de los contertulios que odian al mundo, ni de los contertulios que odian al otro mundo, ni de los que cantan a la legalegalización (que era lo que me faltaba para que en mi casa se merendara hachís untado en vez de Nocilla) ni de otros sonidos estridentes que pueden llegar a hacerlas sangrar. No es cuestión de ir con orejeras forradas con pelo Mimosín ni de hacer como algunos engendros humanos que pueden doblárselas hacia adentro, como encholándoselas, en la cavidad central pero con algo deberíamos tapizar nuestro pabellones. ¿Cartones de huevos servirían?. Apenas caemos en ello pero nuestro equilibrio, el físico, está en nuestras orejas. Si levantamos las fronteras auditivas, si dejamos de tener esas preciosas orejas de madera que no se pispan en exceso, se nos colarán los susurros contaminantes en forma de patera o de cerumen derivado de la granja San Francisco que traerán hasta nosotros el temido, el doloroso desequilibrio. Si no tenemos vocación funambulista debemos hacer algo que nos enseñaron a contemplar como de mala educación: cortar a la gente. No dejarles terminar de hablar. Agarrarse los orejones y con una fea y musicalizada voz, al tiempo que sacamos nuestra lengua a paseo, berrear: "habla chucho, que no te escucho" hasta el infinito o hasta que el contaminador se calle.
Nuestras orejas son nuestra vida. Que le pregunten a Dumbo.

La pornografía me persigue pero yo corro más rápido

La pornografía me persigue pero yo corro más rápido

Obsesión. Perversión. Inspiración. Transpiración.
La verdad es que el volcamiento de las poluciones de los demás filmadas nunca me ha interesado en exceso y ahora menos. En tiempos en los que convivir con un Black Tanga que desperdiga por el hogar títulos como: "Negro Pollón y los siete leñadores", "Maduras con sexos jugosos", "Vergas duras para mí", "Sin dientes y a loco", "Serial fucker 6" o "Las jóvenes de la piruleta" los salpicones sobre carne humana parece que no me llegan lo que debería. Las películas porno más lumpen (las curradas son otra cosa), no sé si por lo espumoso del cerebro de algún fan o por una demanda púbica desparramada, siempre me han parecido un poco asquerosillas. Tramposas en sus carátulas (las tías nunca son las que salen dentro), las características especiales de cada una de ellas no son precisamente lo que un cerebro adolescente como el mío está pidiendo a gritos. Uñas fucsias tan largas como penes, penes tan largos como nada, lacas sobre mujeres que disimulan sus antisexys con purpurina podrida, interpretaciones que aunque parezca imposible son gélidas, afeitadas impensables, afeitados impasibles, pechos de gominola apuntando a la lámpara de araña que sirve de Storaro ficticio...
No diré yo que no me guste una buena cochinada a tiempo, un exceso que rebose o una casualidad chispeante pero oiga, con cierto grado de atractivo, ya sea por su talento o por su accesibilidad. La ginecología extrema causa risas a borbotones, ojos como platos o arcadas encadenadas pero no subidas en la euforia. Que vale, que sabemos que hay cosas que dan de sí hasta traer seres de tres kilos al mundo, que hay hombres con cualidades equinas y que a los guiones se les vence con el fast-forward, pero hombre, un poco de cuidado si lo que se quiere es embravuconar al personal.
Voy a ir parando que luego me dicen que parezco de otro género.
Es en ese preciso momento cuando les doy la dirección de nuestra bitácora favorita.

Pinocho informa para usted

Pinocho informa para usted

"El tío del traje mojado con cara de hiperespacio ya no se comunica a través del piano. Es que no tiene ni puta idea de tocarlo".
"El tío brasileño del metro de Londres ni llevaba abrigo largo, ni salió corriendo, ni llevaba medias de seda. Plomo en el perolo es lo que lleva ahora".
"El vino tinto es malo para la salud".
"El vino tinto es bueno para la salud".
"El vino tinto es malo para la salud".
"El vino tinto es bueno para la salud".

Pero...¿qué coño es esto?.
Sí, amigos. Las presentadoras que no me ponen, esas chicas sin memoria, esas gentes que leen tanto que no parece que leen, no son muñecas profiden colocadas para dar noticias horribles. No. Son atletas nasales, competidoras en las Olimpiadas Geppetto que a través de su napia de barrica pugnan por alcanzar a tocar con su nariz, a base de trolas limoneras, el aparato que escupe letras y les salva el culo cada día.
Cierto es que nuestro idioma es rico, que permite a pesaditos como yo juguetear, alambicar y retozar con él hasta cambiar el significado de elementos llevándolo a contextos imposibles. Que nos gusta mangonear, marear la perdiz, imitar a Jardiel Poncela y blasfemar en público con dos santateresas de más llegando incluso, fíjense, a la broma. El diccionario nos lo pone a huevo.
Nótese: "Velada". Aplicada al concepto "cena", se presupone una noche romántica y multiplicadora de sensaciones internas que ablanden a las chicas duras de pelar.
Pero, aplicada al concepto "boxeo", visualizamos un sitio cuadrado al que caen micrófonos del cielo y en el que se contonean chicas blandas de pelar que portan unos cartones grandíííísimos.

Nada que ver, ¿no?. Bien. ¿Justifica esto el engaño constante al que nos vemos sometidos?, ¿llegarán a ver nuestros tataranietos la independencia justa, democrática y veraz en los Mass Media?, ¿puede alguien confirmarme a estas horas si el zumo de naranja pierde sus vitaminas si no se toma al instante?.

Seis meses contigo

Seis meses contigo

Somos tan dichosos en nuestra existencia que el martes hemos cumplido seis meses y ni nos hemos dado cuenta!!!!
Seis meses de carnaza, seis meses de tutoría del gran Quint, seis meses refugiando ignorantes.
Seis meses con ustedes, factores míos, factores nuestros, amando, vejando, lidiando y berreando.
Por eso y por la inspiración, transpiración y consumación que nos han ofrecido, gracias mil a:

remembering tomorrow, margerite, exo, mrs robinson, nosfe, noel, cristina, peggy, perillan enmascarado, rosamarino, coccorotta, luces, lairton, toxicity, overbooking, retrospecter, delmuslodejupiter, triunphet, deckard, nexus, horrorscope, sshh, pepito pools, r, filaxia, avatar, el salidodeturno, mr bizarrus, flor de loto, lilianne, steam man, gam, chica alta, alicia y por supuesto, little blondie, compañero y alma mater del invento, aunque más flojo que la plastelina pocha.

Ustedes son el factor, ustedes son el dorso.
Estaremos hasta que ustedes digan...y un poco más.

Champán de Mercadona para todos.
Muac!

Hablo a las presentadoras

Hablo a las presentadoras

A veces hablo a las presentadoras de la tele que me gustan pero ellas no me contestan. Y no me importa, la verdad, porque cuando esto ocurre ellas ya han cumplido su misión purificadora, santificadora y evangelizadora como benefactoras de la humanidad. No con sus opiniones, no con sus programas, no (evidentemente) con sus noticias. Con sus modos, con sus formas, con su hacer, con su way.
Es asombrosa la capacidad de algunas personas, féminas sobre todo, para afrontar la vida con gesto amable, comprensión equilibrada de los problemas, diplomacia sincera y orejas limpias. Estas chicas, con Matrícula de Honor en "Si te has despertado de mala virgen no es culpa mía", me alucinan por su habilidad con el control y la mesura en situaciones que en mí, ser cuasihumano de dudoso poso educativo, despertarían furiosa ira: quiero ser así y no puedo, se me nota el revenimiento en algún lugar de mi negrísima alma. Y todo esto sin estridencias extremas, protagonismo, salidas de tiesto ni mandangas desorbitantes: con una sonrisa. La sonrisa es algo estupendo que no debe confundirse con la risa. La risa, aparte de soler llevar una indudable carga de mala leche en algún recóndito lugar (si no de qué te ibas a reír), es peligrosa: la última víctima un amiguete mío que nació siendo un gitanillo del Albaicín, ojos grandes bien visibles, y se ha transformado en un japonés de la Segunda Guerra Mundial, cuchillo amenazante en boca incluido, por partirse minuto sí minuto también.
A mí siempre me ha hecho gracia que al ver a un tipo gritar o volverse tarumba a destiempo alguien de su entorno afectivo espete: "Jope, Fulano no es malo, es que tiene mucho carácter". ¿Desde cuando el carácter o la personalidad tienen que ver con ser un puto cactus?. Nuestras amigas se meriendan a estos en dos segundos sin que se den ni cuenta, catalizando el cocktail universal en el que vivimos y salvando nuestros culos de la aniquilación por acidez.
Nosotros somos la plaga y ellas la medicina.
Me voy que ya me toca.

No es tan fácil ser verde

No es tan fácil ser verde

"Pero..¿eso no va sólo?, ¿como un video, no?", "¿y te pagan por leer eso?", "ya, ya...y aparte de eso ¿qué más haces?".
Son sólo tres ejemplos de las lindezas que me sueltan las personas (incluidas las amorosas) cuando contestas a sus preguntas sobre tu profesión. Y es que no lo ven. Simplemente, no lo ven. No lo entienden, no lo procesan (como Cibercelia) o lo procesan inadecuadamente.
Piensen una cosa: alguien tiene que hacerlo y me ha tocado a mí. Hendrick Roever decía que "Bien hecho y normal no viene a ser lo mismo aunque los vendan juntos" y es una verdad como un pepino. Ustedes, seres cotidianos (sí, ya sé que no les gusta que les llame así: que todos ustedes son especiales y originales y guays pero trabajan de ocho a tres y se les está poniendo cara de fluorescente así que traguen, cojones) me dan a entender, con sus jetas interrogantes, que piensan que no trabajo. Que soy un mantenido social, que eso no es profesión ni es nada, que no levanto el país, vamos, y eso enciende mis pensamientos en trillones de ideas maléficas que acrecientan la progresión de mi (involuntario) "look Cocoliso".
Se lo juro, soy normal...y diferente. Es más, cotizo.
"Pues te llamé ayer a la una y estabas en casa, así que no estabas trabajando, ¿eh?" dice una chica con trenzas, piruleta y pechos siderales al fondo del auditorio.
No me conviene contestarla pero Peret lo hizo en uno de sus hits:
"El portero de mi casa
me dice que no trabajo,
que le pregunte a su hija
cuando la tengo debajo".

Say it loud: "¡¡I´m green and proud!!".

Y a tí te encontré en la calle

Y a tí te encontré en la calle

Una vez ví a la antaño genial (y monísima) Conchita Velasco contar en la tele una cosa que le solía decir su madre y que curiosamente coincide con lo que me espetaba a mí la mía: "Hija mía, lleva la muda siempre limpia no vaya a ser que te atropelle un coche".
Cuando un vehículo de gran tonelaje pasa por encima de una hija, yo supongo (no tengo hijos que sepa) que lo último en lo que se piensa es en los palomos que los sanitarios podrían descubrirle en los bajos. Para entender semejante desproporción, hay que sumergirse en el concepto global del planteamiento protectivo que ejercen los concibientes. Es obvio que lo primero son las tibias y los fémures (que sujetan el muslamen) de la chavala pero las mamis siempre van mucho más allá, salvaguardando el honor aséptico de las gayumbas de sus crías. Faltaría más: la niña es la niña. Pero es que más allá del más allá llegan a su manera preferida de aconsejar: el estilo directo.
- Hija, cuando te pregunte el doctor, tú le dices: "Buenos días, doctor. Pues sí, esta parte la tengo más que menos dolorida, ¿no podría ser porque yo a los once daños tuve una bajada de azúcar?" y ya verás como es de eso.
Un instinto que explica sus éxitos adivinatorios en una especie de sensación provocada por parir un vástago por ahí mismo no debería ser de mucho fiar. El oráculo maternal, escrutinador de brillos en los ojos y falsificaciones de notas, adivina las sensaciones y enamoramientos troleros (véase el anuncio de la Coca-Cola) y maneja esa información a veces en beneficio del escaneado, a veces como cotorreo vecinal. Pero no las censuren.
Si nuestro genial, loco, abstemio, opereto, napiato y fallecido amigo Frank no dudó en unirse a ellas por algo sería.

De paso me quedo

De paso me quedo

Estos días me golpea una sensación que, pese a su complicación, estupidez y ausencia de rigor intrauterino no creo que esté tipificada como patología por aquilino alguno. Ya sufrí de ella a lo largo de muchos (seguro que demasiados) años de mi joven existencia y sus reflejos dejó. La deshubicación instintiva que sufren a modo de envidia, hastío, tristeza y loshayquestanpeor esos trabajadores del Sector Servicios debería tener compensaciones emocionales. Porque aunque todos queremos ser diferentes y originales es necesario tener auténtica vocación: a la hora de firmar nos tiembla la paletilla. Es difícil intentar parar el viento.
La mirada de los que están enfrente cuando usted se ríe, llora, bebe o se estrella con el coche suele ser,como poco, descorazonadora. Me vienen esos posos unhearted al hacer el camino cada día hacia mi nueva guarida que sita junto a una estación de trenes de recorrido longevo. Esa angustia, acrecentada por el hecho de que quién espera mi llegada al dulce hogar es una pelirroja con pene, muta en elementos reconocibles y distintos cada día: gente con maletones enormes, gente con chalecos fluorescentes, gente con rostros inexpresivos que asesina el tiempo con silenciador, gente bebiendo horchatas en barras que se inscrustan malamente en los pasillos/joles, gentes que sesean/cecean/chanantean/hablanrraro, monjas (¡muchas monjas!), seguratas con gorras de poli neoyorkino, más chalecos fluorescentes (esperemos que homologados,si no cuanto criminal reconocible y confeso)...casi todos sin hacer nada: en un kit-kat de su vida. Por medio de todo eso atravieso yo como una bala con mi cotidianidad achispada por las prisas, viendo a todos a cámara lenta y molesto por la pesadez de sus actos. El que hace lo que los demás no hacen.

Los pequeños detalles que me hacen distinto

Los pequeños detalles que me hacen distinto

Wah!!!! Wah!!! (sonido de móvil)
H: ¿Sí?
B: ¿Hola?, ¿H?.
H: Sí.
B: Hoola, soy B.
H: Que tal.
B: Bien, ¿Y tú?.
H: Bien.
B: Oye, mira...que te iba a decir. Pues nada, sólo quería comentarte que me encanta lo que haces con los pies.
H: ¿Cómo?
B: Con los pies, sí. Que me encanta lo que haces con los pies. Que alucino.
H: Ah...oye, mira, creo que te estás equivocando...
B: No, no. Tus pies aúllan, tío.
H: Ya. Oye, mira, lo que yo hago lo hago con las manos.
B: No si ya...
H: Con las manos y con los dedos.
B: Ya pero no. Lo haces con los pies.
H: Bueno, a ver...quién...?
B: No, oye. Que a mí lo que haces con las manos me encanta. De hecho, lo que haces con las manos complementa las maravillas que haces con los pies.
H: Hombre, será al revés...
B: Ah, pues no, mira, no.
H: Oye...ejem...¿no te estás equivocando, tío?.
B: Nonono...
H: Que yo no soy Keith Moon, ¿eh?.
B: Yayayaya pero no. Me gustan tus pies.
H: Bueno, pues...gracias.
B: Aunque lleves botas country.
H: ¡Ya tenían que salir! (sonido de móvil que se cuelga).
B: Adiós, H. (sonido de móvil que se cuelga)

Precisamente así

Precisamente así

La evolución sin traición. Ese es el objetivo. Con el paso de los años los cambios de perspectiva, humor y ,desgraciadamente, peinado hacen a uno sujetar la barbilla entre sus dedos y (re)mirar el mapa antes de seguir la ruta. El quienesomosdedondevenimosadondevamos de cada cual oculta una latente vocación purista a modo de Pepito Grillo que puede obstaculizar lo que en realidad se desea. La resolución del planteamiento existencial sobre los aconteceres y las cosas a las que uno dedica su mísera vida mutará en proporción a cuanto de cabezota uno tenga. El punto sustancioso y la clave de la encrucijada seguramente esté en la dignidad. Si consideramos no caducado el punto de partida del planteamiento y este ha aguantado las embestidas bienintencionadas de la madurez habremos conservado nuestra dignidad y con ella nuestro camino. Y nuestro camino es, necesita ser rocoso. Es conveniente seguir vejando, zarandeando, aberrando y faltando al respeto a esa dignidad que sólo debería verse afectada en la guarnición. No queramos ser el más Fresco del Barrio (esa gente madruga un montón). Es probable que los chispazos de la vida ya no nos exciten tanto pero no debemos preocuparnos. Llamemos a un buen electricista que sepa reconducir esa energía hacia esas otras cosas y extraigámosle toda la chicha. ¡Anímense, jóvenes turgentes!, ¡los maduros somos guays!. Como dice Hernández: "Estamos lentos de reflejos pero en plena fluctuación".

No jorobes

No jorobes

"Bueno, el futuro es algo de lo que nunca se sabe pero el pasado...je, je, je...el pasado es otra historia".
Lo decía el viejo Moses en el prólogo de "The hudsucker proxy", la subida a la chepa de Frank Capra de nuestros judíos favoritos. Y es que a las chepas hay que subirse, a las orgánicas o a las montañeras, y destruirlas sin piedad. Las jorobas, mochilas o elementos lastrosos que no ocupen lugar en nuestro campo de visión (el futuro) deben ser aniquilados. Da penuqui comprobar como algo que encara al frontal de nuestro cuerpo con distintas intenciones al saludo diplomático es motivo de alerta por parte de nuestras chepas (el pasado). Esa sumisión a la que solitos nos sometemos nos ofrecerá acojone, risas estúpidas y carrera veloz si nuestro pulmón nos lo permite. ¿Traumas?, ¿simbologías disléxicas?, ¿madureces?, ¿o sólo las bridas del currículo?. No asumamos eso en un forever. El proceso de enfriamiento no debe acabar nunca en un congelador. Fíjense en Labordeta (sí, esa chica tan arisca...). Si jubilara de una vez esa puñetera mochila cochambrosa seguro que sus pezuñas le llevarían a sitios mucho más divertidos, sin hazadones. Po zí.

La atención sobre sí

La atención sobre sí

"Atención, niños. Cuando salgais al patio..ejem...no os acerqueis, repito no os acerqueis a las vallas del colegio. Han visto a un señor, un enfermo que parece disfrutar enseñando sus pudorencias y eso, os lo digo yo, es muy desagradable. Así que a quedarse en las pistas a jugar a la comba que es lo vuestro".
Minutos más tarde, a la hora del aperitivo con bollería industrial todo, pero todo el perímetro del muro del colegio está ocupado por infantes encaramados con ojos en forma de huevo. Yo no puedo decir si un señor que se disfraza de Inspector Gadget sin gayumbos es un enfermo, un jubilado cansado de jugar a las cartas o el amante de la profesora que, por cierto era una eficaz minera en el arte de escarbar rocas verdes en su feota napia. La cosa es que tenemos ante nosotros tres comportamientos de Seres Humanos en diferentes períodos vitales y que son incompatibles en un centro educativo: tipo A) Niños /as de 9 años que deciden sacrificar su preciado recreo para verle la cola durante una milésima de segundo a un señor que huele a vino. Tipo B) Un señor con gabardina mugrienta que se pasea mañaneramente por las verjas de los colegios y que ha decidido sustituir la fórmula: "Niño, ¿quieres un caramelo?" por la más techno "¡Adelante, gadgeto-pito!". Tipo C) La percebeira nasal que seguro corrió a comprarse unos prismáticos. En balde porque por los alrededores del colegio ninguna gabardina llegó a ondear nunca.

A little less conversation and a little more action, please

A little less conversation and a little more action, please

"Capacidad en la mujer acusada de delito". Es la descacharrante definición de Verborrea que ayer encontré de casualidad. Y me parece exacta en cuanto a que la extraña habilidad para hablar en exceso provoca casi siempre un efecto narcótico en los oyentes más incautos (los detectives entre ellos). La verdad es que uno debería dejar de hablar cuando provoca dos situaciones en el gentío escuchador: el acunamiento con nana de Morfeo y la expulsión de sangre en forma de bebida efervescente por los oídos. Y es que llega un momento en el que los escuchadores empiezan a comportarse como las cobras delante de la flauta: les gustaría envenenar al pesao que emite sonidos molestos pero les da no sé qué. Cuando el entorno quiere ir a refugiarse en su cesta es menester permitírselo porque no cumpliremos nuestros objetivos con caras de Valium enfrente. Es inteligente y necesario perder el miedo a una mala interpretación de nuestras palabras por un, también necesario interruptus que nos coja a contrapié a las seis de la mañana. Si la palabra "síntesis" nos produce urticaria no es un buen remedio creer que nuestras (numerosísimas) palabras serán mal juzgadas si no se argumenta cada expresión, giro o blasfemia con pelos, señales y bibliografía consultada. Aflojen, ya tendrán más oportunidades, piensen que sería de nuestro llanto sin los oídos de los de enfrente . El Efecto Plomo es el que debemos evitar. Es lo bueno de esta cosa cibernética: aquí puede uno dar la barrila lo que quiera que nunca verá el desprendimiento de párpados de nadie. Tengamos piedad: aliviemos el peso de las palabras para que el viento pueda llevárselas. Ya traeremos más.

Mi reino por una amnesia

Mi reino por una amnesia

Quiero ser Leonard Selby.
Quiero levantarme sin legañas.
Quiero ver lo que ven mis ojos.
Y quiero no pasarlas putas.

Quiero ser Leonard Selby.
Quiero aniquilar el fósforo.
Quiero empanar mis neuronas.
Y quiero no pasarlas jodidas.

Quiero ser Leonard Selby.
Quiero el teléfono del doctor Mierzwiak.
Quiero borrar todos mis cítricos.
Y quiero no pasarlas lindas.

Quiero ser Leonard Selby.
A lo mejor ya lo soy.

La nevera vacía

La nevera vacía

Lo que hay en el interior de las Cosas es algo que no podemos saber. No hay diseño actual que no tenga trampa, cartón y bolitas de gomaespuma para aumentar el peso del contenido. Parece que cuanto más pese algo más dinero se puede pedir por ello, obviando la calidad y prestaciones. Aún es facil ver por esos ikeas de Dios a gente que antes de comprar cosas las necesita pesar con sus propias manos, como si a un ordenador hubiera que distinguirle el latón del acero inoxidable. Se entiende que el temor gatoporliebre es necesario para escapar de los comerciales en celo que nos azotan, ya hasta por las calles pero... ¿han probado a pesarse a ustedes mismos?. No, señora, no la estoy llamando gorda, me refería al peso interior. A ver, ¿quién nos pesa por dentro?, ¿quién nos hace el control de calidad para que nos puedan besar los niños y no se lleven nuestras caducadas miserias pegadas para siempre?, ¿quién nos dice que nuestro peso socialintelectualfamiliarsexualmoral es el que creemos?.
¿Quién dice que no somos un fake, un mal doble con tantos E-numérico afectivo cancerígenos como los bollos de la Pantera Rosa?. Mídelo tú. Y mídelo en crisis. Téstate en una situación límite. Eso sí es vértigo.