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el factor dorsal

A lo hecho pechos

A lo hecho pechos

"Es que...(glubs!) era un proyecto que no era mío, un encargo..para...entretener, eso es...entretener. Si no no me aprobaban mi proyecto más personal, mi master piece, algo íntimo, personal, trascendente...ejem...Es, definitivamante, una obra menor que no es muy buena pero tiene calidad" replica un señor con medio cuerpo metido en una bañera de champán con una mujer rubia de edad desconocida buceando.
Naranjas de la China. No cuela. No haberla hecho. ¿Prefiere usted que no lo veamos/escuchemos/leamos/juzguemos, nosotros, fanes suyos desde infantes?. No haberla hecho, no te jode. La vista suele empezar con una liturgia en actos más o menos estricta que pasamos a enumerar: 1. Cerveza 2. Cerveza 3. Cerveza 4. Difamación, insulto o flagrante mordisco al cuello a un pim-pam-pum cualquiera de la cultura popular. En este caso Georgie Dan (debería ser Damn), Alejandrito Sanz y Dyango senior 5. Risas 6. Risas 7. Cerveza 8. Risas 9. Persona piadosa, prudente, amante de las buenas costumbres y defensor de los desvalídos carraspea, y sin duda valientemente, intenta descubrir al gran público el lado oscuro/luminoso de las personas allí vejadas: "Pues aunque no lo parezca, Georgie Dan es un clarinetista excelente y...y Dyango es un saxofonista que ríete tú de Gabi el de los payasos de la tele...y además compone" 10. Faces de odio en el lado vejador de la barra: ahora no sólo se mancillarán nombres famosos. La lapidación se hará efectiva en Occidente. 11. El bondadoso asume su papel de abogado del diablo y, acabada su función, se retira comedidamente. 12. Blasfemias, gritos, escupitajos de espuma cervecera y enrrojecimiento sibilino de ojos en el lado malvado: "Pues si al señor Sanz lo que le gusta es el flamenco que lo haga, coooño" 13. "Vale, que a lo mejor me lo merezco..." susurra lloriqueante un holograma del maldicho y su encantadora esposa al fondo del bar. 14. El evil lado reacciona ipso facto: "No, que...era broma...que...que ni flamenco, Alejandro. Que mejor estate quieto, majo. Así...(el señor Sanz solloza desesperado en el entreteto de esa mujer), quietecito...Bien. Mejor."

Mutación lógica

Mutación lógica

Dicen de Frank Oz que ha acabado teniendo la cara de Yoda, el legendario maestro verde y que esto se debe, aparte de por lo viejuno que está ya, al proceso de mimetismo que acaban por sufrir los padres de las criaturas engendradas de una manera, digamos bizarra. No creo yo que el bueno de Frank, voz nasal incluida, haya llegado tan lejos como para marear los verbos en la enunciación de sus frases pero toda la vida de Dios llevan diciendo algo parecido de los canes y sus dueños. Discrepando descaradamente de lo del "mejor amigo del hombre" y demás telequinesias verdes, no dejo de asombrarme de ciertas cosas cuando madrugo y salgo del portal: el señor del perro y el perro siempre están ahí. No importa lo temprano que sea. Y ciertamente los dos tienen la misma cara: el humano tiene expresión de hijo de puta que despierta y baja al pobre chucho a mear a las seis de la mañana con cuatro bajo cero y el canino la tiene de hijo de perra que hace despertarse y bajar a un tipo a hacer que mee un perro de mierda a las seis de la mañana con cuatro bajo cero. "No es para tanto, ¿eh?" dice el que sale a hacerse 5 kilómetros corriendo media hora antes que el amito agarre la correa. (Lo siento. Para este Ser no tengo palabras). Conclusión: el cuerpo muta al ritmo de nuestros "I wish...". ¿Qué es si no un antojo?. Seguro que existen, y si no existirán y si no las inventamos, formas de leer los antojos y mucho me extrañaría a mí que el resultado de las lecturas sea "Me comería ahora un heladito de turrón más bien..."(en marzo) o "Percebes de Aranjuez...y no tardes, cariño!". No. Serían cosas más trascendentes y, para muchos (los que tienen las orejas caídas y corren detrás de pelotas) comprar un perro lo es.
Ahora que lo pienso...¿no sería eso lo que les pasó a los Transformers? Veamos si Optimus Prime y sus colegas no eran unos bakalas que se pasaban el día tuneando sus bugas hasta que pum!: los pies son ruedas, los ojos faros y el culo un maletero.
Cuidado con lo que queremos debemos tener...uhm...en ello convertirnos podríamos.

Tiempo de poda

Tiempo de poda

En ocasiones la vida no es coherente. En tiempos de enseñanza, modelaje y crecimiento las tácticas de maestrillo suelen tener contenido y forma contrarias a lo que se pretende insertar en el sujeto carente. Cercanos incluso al dogma acción/reacción, educamos a los primarios en base a la contradicción ( o más bien contraacción): si queremos que callen gritamos, si queremos que se calmen les cacheteamos, si queremos que les crezca el pelo les rapamos al cero. Ya me dirán ustedes que sentido tiene esto. Del mismo modo y dando todo esto por comprobado, hay ciertos elementos pertenecientes a un género en particular que, evidentemente no han completado su desarrollo físico. Para hacerlo también deberán seguir esta teoría de lo contrario. Como las plantas del jardín necesitan de la poda(cortar) para crecer, ustedes personas masculinas y sin embargo amigos deben podarse también. Si sus religiones o circun-stancias geográficas a la hora de llegar al mundo no lo han motivado, ahora (para esto no hay mejor ocasión) es su momento. No teman: las clínicas de Piel y Venéreas son acogedoras, el Betadine en un pubis recién afeitado resulta placentero y orinar como los aspersores del césped de las piscinas es algo que todos los cabríos deberían experimentar. Recuerden: hay cosas que si queremos que crezcan hay que cortarlas antes. Además, ¿qué es eso de ir por la vida con el pito como la trompa de un oso hormiguero?.

El hijo bastardo de Odín

El hijo bastardo de Odín

Hoy desperté temprano a la mañana y pensé: "Me gusta, me asusta...un poco". Ese ruido, ese aviso de relámpago...
Ya la tarde venía oscureciendo, las nubes grises y las gotitas por los suelos. La tormenta llegaba y yo me esperaba lo peor pero no sabía si mis acompañantes iban a ser capaces de sufrirlo, de estremecerse como yo. Ya les dije que vinieran con los bolsillos llenos de piedras pero ratos antes me aventuraba a dudar de mi afecto hacia ellos: si les aprecio, ¿por qué les hago pasar por esta prueba?, ¿aguantarán el chaparrón?, ¿escaparán despavoridos con los oídos escupiendo sangre?.
Sí. Ayer volví a encontrarme con El Trueno. Un rato antes y a modo de paraguas los nuevos cómplices de El Trueno aparecieron ante nosotros. Encabezados por el empleado 56Ñ de la sucursal número 1029 del Santander Central Hispano M. Etta (nice suite!!), estos compinches fueron conscientes del calibre de lo que allí iba a acontecer y optaron por no retar a El Trueno: de sus bocas no salió una palabra. El señor Etta estuvo estupendo: se limitó, básicamente, a soplar cosas y quitarnos el miedo del cuerpo. Un rayo de sol hasta que vió que el cielo se encapotaba. Etta fue sensato, hizo mutis y dejó el espacio libre. Y apareció lo que me esperaba. Y separó los labios y se abrieron los cielos. Nuestra atmósfera particular se llenó de coñá, de juanolas rechupeteadas, de compresas usadas y de champán con flores. Mientras nos agarrábamos donde podíamos aquel torbellino subió de tono y trajo hasta nosotros a una Chavela Vargas desconocida (iba muy despeinada la pobre), a la rana Gustavo y al viejo An-tonio, este último de muy lejos. Ya no había solución, por mucho que nos amarraramos como Ulises, ese sonar se nos había llevado.
Sí. Ayer volví a encontrarme con El Trueno. Y trajo tormentas y vórtices de transformación espacio-temporales. El Trueno es así.

El nuevo calambre

El nuevo calambre

Querido doctor:
Lea y no haga preguntas. Obedezca y haga oidos sordos a lo que dicen los que me traen. Lléveme a una habitación ventilada y sin más huéspedes, si puede ser. Revele esa botella Reserva que guarda bajo la falda de aquella enfermera juguetona (sí, sí, la pelirroja) y enchúfemela. Reserva, ¿eh?. En el bolsillo derecho encontrará usted el suculento motivo para no racanear en la elección del líquido elemento. Hágalo tranquilo. No haga caso de consejeros sanitarios con apellidos verbales: de ponerle una tílde con mala leche ingresaría de inmediato en el Club de Imperativos Desfortunados (mis amigos Mamen y Fele no consiguen darse de baja). Aquí, por el sur las cosas suelen llegar sin paños calientes, sin paleativos...hoy quiero pedirle dos. El primero el nivel de luminosidad de la habitación, que sea alto, muy alto, que cuando llegue al Tunel no lo note, que otros Factores me informen de La Llegada. El segundo, una radio-cassette: en el bosillo izquierdo encontrará usted una cinta magnetofónica con la música de la película "Regreso al futuro"(Back to the future), rebobinada ajustadamente por el tema de cuando el chaval va con el monopatín, al principio: "The power of love". Conéctela a un volumen moderado. No me pregunte por qué, no puedo contestarle. Abandóneme en esas circunstancias y dígale a la pelirroja que se pasee por mi estancia. A partir de ahí ya me las apaño solo: la enfermera juguetona llegando en flashes a mis ojos y ese armonioso sonido de teclados repicando en mis orejas.
Nada más. Así lo quiero.
Perdone que no le dé las gracias y recuerde...el bolsillo derecho.

Confianza ciega

Confianza ciega

Ayer noche lo dijo Faemino: "Donde hay confianza hay caca". Sublime. Y real. Se ajusta mucho más que el tópico "da asco", porque es cierto que hay caca, pero asco no llega a dar ya que nos la tragamos y gracias. Tira para adelante que peores olas quedan por surfear. Y es que no es nada fácil establecer el nivel exacto de confianza en nuestras relaciones públicas. Esto es como el culo: cada uno tiene el suyo y considera que está bien donde está. Te puede caer muy bien un tipo al que no has visto en demasiadas ocasiones, llegas lejos con tus preguntas, comentarios, cotilleos y chascarrillos pero ay!, resulta que tú a él le caes como un bocado en el miembro. Te das cuenta que hay fronteras que aún no han caído y que el compadreo y el feed-back los vas a tener que guardar para otros. Así que mucho ojito con los contactos físicos excesivos y las alusiones directas a orejas, calvas, estaturas y americanas blancas. Ya lo decían unos amigos del noroeste: no te fies de las cosas que veas, tócalas. No todos los recién presentados aparentan ser lo que son. Y digo "presentados", porque si dijera "presentadas" entraríamos en Area Espinosa Puntiaguda ("No, no estoy embarazada") y la tierra no se traga a la gente cuando se lo pide. Especial cuidado con los licores y las familias políticas. Es frecuente que, para superar ese acojone inicial de visita a casa de tus suegros, el pater familias intente ser amable y te invite a rebajar la comida con unas copichuelas. ¡Peligro!¡No acepten!¡Bajo ninguna circunstancia!. No estamos jugando en casa y nuestra boca se podría calentar hasta comentar a ese pobre hombre lo bien que se conserva su señora esposa y lo poco que nos extraña conociendo de primera mano las turgencias de las peras limoneras de su virginal hija. Protocolo, hijos míos, protocolo.

Pon un factor dorsal en tu vida

Pon un factor dorsal en tu vida

Da un gustirrinín...

El mineralismo va a llegaar...

El mineralismo va a llegaar...

Sin duda, todo el mundo se lo tomó a chota. En el 89, mucho antes de que las televisiones dieran paso a programas desmelenantes, un tipo con una abotonada chaqueta amarilla nos avisaba del advenimiento: una Horda de personas humanas aparentemente normales caminarán sobre la Tierra con envases modelo 500 cc. Con una cadencia de 6/7 segundos ingerirán un líquido transparente de composición mineral con un sólo fin: la hidratación aniquilatoria.
No se entiende de otra manera. El número de enfermos renales no es comparable al de los botelleros. Ya sabemos que el agua es muy buena, que es estupendo orinar tres trillones de veces al día, que el cutis se queda como una hoja de amapola pero...¿eso es cómodo?¿es viable, en nuestro estresante mundo laboral, estar constantemente unido a una sonda? En el autobús botellas en el bolso, en la oficina traje, corbata y botella, en las relaciones públicas ofrecer botellas es fundamental para esos sorbitos exclusivos de la Horda Mineral. Por el muelle flojo les conocerás: los sanitarios de los centros de trabajo se abarrotan por las necesidades evacuatorias de estos seres y sus vejigas. ¿Qúé pensaban, que Arrabal es un Rappel de tres al cuarto?, ¿que hablaba de apocalipsis meteóricas? Los Hombres Sabios saben que el final de todo, si llega, será en forma de uso común; un ser tan primitivo no morirá con estruendo y artificios. La aniquilación de la raza humana, como con los marcianos de "La guerra de los mundos", se producirá a través de algún elemento lumpen. La vulnerabilidad de nuestros líderes se puede comprobar al primer mordisco de una galleta y Fernando lo vió. Y lo vió acudiendo a los orígenes, a la fuente de toda vida, al elemento del que mayoritariamente nos componemos: l´eau. Lo que nos da la vida nos matará: la Horda Mineral sigue bebiendo y a la espera.

Cómplices

Hallé su sonrisa y juntos reímos
Busqué desesperado su mirada
y encontré que era cómplice de la mía.

Ella, a quien yo me miraba, me hizo soñar.
Sueños en los que la cogía de la mano y juntos volábamos.
Ahora recuerdo que aquella mirada y su sonrisa
solo cruzaron un instante en mi vida pero me enamoré.

A partir de entonces fue mi musa
como la de los poetas que escriben a amores imposibles.
Quizá yo también tuviese algo de poeta:
mi amor tambien era imposible.

Glass, glass, glasses

Glass, glass, glasses

Ya sé porque cuando, en mis dudas adolescentes pre-universitarias, todo el mundo me decía: "Haz Óptica, está tirao". Ayer acudí a graduarme la vista y, de paso, tomando la retirada fulminante del Un, dos, tres como una señal, cambiarme de gafas. Llevaba seis años sin hacerlo (me lo dijeron allí) y algunos comentarios con afecto llegaron a acojonarme: "¿6 años? Uy, mi primo tardó eso y ahora lleva las de Barragán". Hoy vamos de comillas y de simpáticos. Bien. Comprobadas mis dioptrías (están las de siempre)y la tensión de mis eyeballs me dispuse, ya tranquilamente a buscar una montura adecuada a mi persona: ciertamente, nunca se debe cabalgar con una montura equivocada. "Pues...quiero unas de pasta, de freak". La chiquita que nos atendió se presentó con indudable cara de pánico al oir esta afirmación. ¿Lo dije mal?,¿cómo se dice?, ¿gafas gordas?,¿gafas densas?,¿unas Woody Allen collection?. Las trajo muy a su pesar, me las puse, vistazo al espejitoespejito y...horreur!!! Allí estaba!!! Era él!!! Me había transformado en Urdaci!!! Me las quité de un manotazo y el compi que me acompañaba no dudó en tranquilizarme: "Joer, sólo le falta la nariz y el bigote". Era su referencia habitual a Caramelos Paco y el inicio del festival de vejaciones. La chiquita, observando el grado de colegueo malintencionado de mi acompañante y viniéndose arriba comenzó a definirme cuál profesor de "Operación Triunfo". Esto es, me dirijo a alguien sin poso alguno de personalidad construida aparente y le sujeto a variaciones en pro de conseguir un estúpido standard preestablecido que sólo funciona para alguien sin poso alguno de personalidad construida aparente. "Es que con tu cara alargada, tus orejas y el tamaño de tu cabeza este tipo de gafa (ellos le llaman "gafa") no te conviene. Además, tiende a agrandar la nariz". Sólo le faltó llamarme patizambo. Entonces empezó a sacarme gafas de todas las clases: con montura transparente (parecía un arquitecto), de colores (parecía Savater) y hasta con cordelito (parecía gilipollas). Llegué a dudar; ¿acaso no dicen que nos pongamos en manos de profesionales?. Algunos amigos míos se toman eso demasiado a rajatabla. Me estaba hipnotizando. Necesitaba una reacción, un shock, algo brusco que me sacara de ese mundo high-tech gafoide en el que aquella chavala, no sé muy bien por qué, intentaba dominarme. Y llegó. Vaya si llegó. A la voz de: "Mira, para que veas el efecto que te intento explicar me voy a poner las mías". Zás. Rayos y truenos sobre la óptica. Eso no eran unas gafas: era un murciélago. Cristo bendito. Qué visión, qué terror, qué pavor. Eran como una mutación extraña entre las de Antonio Díaz Miguel y las de Ketty Kaufmann. Creo que por un momento llegué a oir hasta la sintonía de los Monsters. Joder con la profesional. Volví en mí de sopetón, aparté con el brazo ese horrible surtido Cuétara de la visión y agarré unas pastosas algo más pequeñas (como tengo cabeza de pepino...). "Es que esas te dan un aire femenino" llegó a decir la tipa, pero yo ya no la escuchaba. La última vez que habia oido algo parecido fue al comprarme un traje y decirle al vendedor que no iba a llevar corbata. Tardó poco en asociarme a los camareros: otro profesional. Pues estoy escamado. La chiquita, al darme la mano en la despedida, susurró algo como para sí misma, queriendo que yo lo oyese pero no mucho y así atormentarme para unos días. Dijo: "Nunca me había reído tanto al vender unas gafas". Definitivamente, no sé que pensar de los profesionales.

El mal ladrón

El mal ladrón

No huyas. Sabemos que erés tú. Sí. Tú. No. No digas nada. Ya entendemos. Y comprendemos que es una tentación fuerte, tanto dónde elegir ...Precisamente por eso te perseguimos y censuramos. ¿Por qué eso? ¿Consigues abrir la cueva de Alí Babá y...robas eso? De entre tanto bueno, ¿por qué eso, bellaco? No. No contestes. No contestes nada. Eres guay. Es eso, ¿no?. Tú... eres guay ¿verdad?. Eres un transgresor. Sí, ya sé que te obligan a obtener grandes resultados pero, como eres guay y no renuncias a ese tú tan chulo lo remezclas todo y lo sueltas irresponsablemente. ¿No ves que hay gente que lo puede comprar, incauto? Desde aqui te animamos a que ultrajes las veces que sea necesario el octavo mandamiento pero no así, creando bastardos. Tenías a Sam, tenías a John, tenías a David, tenías a Joel, a Wes, incluso tenías al viejo Steven, estaban allí. Sólo tenías que cogerlos. Pero tu actitud pragmática renovadora bajanucas te ha perdido y preferiste a Michael, a Jerry, a Andy y al mamón de su hermano y te crees un reciclador. Pues te tenemos. Te tenemos y te vigilamos. Y nos da igual que pintes los ríos o te pongas nombres de animales. Nos has decepcionado. ¿Dónde están tus guantes blancos, mon copin?

Ella sonrió dulcemente

Ella sonrió dulcemente

Es muy guapa. Y sonríe. Sí, sonríe como sinceramente. No está siendo complaciente con los clientes; eso no se estila en los bares hard-night. Ella es así. Es encantadora y gordita. Grandona. ¿Aún existe gente encantadora? Sí, ya sé que en el Vip´s son encantadores, pero porque les tienen agarrados por los escrotos. Me refiero a esa actitud de ser placentero con los demás seres humanos que comparten tu misma habitación. Esa cosa extraña que brilla en los ojos y que parece hacer feliz a quién la lleva al tiempo que envidiosos a los demás. Está gordita pero todos fantaseamos con ella. Es grandecita pero todos fantaseamos con ella. Al otro lado de la barra. Ella mira de reojo a veces y responde a nuestras etílicas sonrisas con diplomática distancia. ¿Qué pasa? ¿Creemos que hay alguna oportunidad? Con la borde del tipazo del bar anterior no, ¿verdad?. La gordita nos ha dado una cerveza apestosa, en una lata de esas como de máquina expendedora de frutos secos. Pero no ha sido su culpa. Es por nuestra actitud mongoloide ante sus carnazas. Queremos bañarnos en ellas. Y navegar y navegar y naufragar y nada más. ¿Qué pensará ella? "Qúé éxito con lo gordita que estoy" o "Sólo están fuckin´drunk y esa es la cara de bobos que se les queda ". Y tendrá razón las dos veces. Te queremos, gordita. Nos gusta tu imagen carnal de la siesta. En el sofá con la gordita a las 16:23, igual de presta para arroparte que para darte cerveza apestosa. Entre mantas del Ikea con la gordita. "Are you cold, honey?". Sí, gordita.

Evil hearted woman

Evil hearted woman

"No controlo mis poderes" decía Superman en un capítulo de la serie de dibujos cuando un villanísimo le kriptoneaba a tutiplén. Las féminas han sufrido históricamente el yugo dominante de nuestros abuelos machos, muy bravotes ellos, apoyados en dogmas excesivos y acomodados a un sistema que les convenía, qué leche. Detrás de toda esa injusticia y emergente por normal hinchazón vaginal, sobrevuela cierta actitud mujeril nuestros cielos. Empuñando una bandera de revenge y con un ahíquedaeso, se enfrentan a ciertos materiales con armamento de excesivo calibre y con dudosas aptitudes para su manejo. Considerando materiales a los antaño dominantes, o sea los hombres, algunas chicas no parecen dispensar con mesura ciertos dejes, muchas veces sexuales, otros más cercanos al estricto absolut power. Estos dejes supuestamente ignorados por ellas calan en los nabos como el agua en las botas de Los Guerrilleros y hacen que en el interior de los reciclados varones suba la acidez a borbotones. Superiores ellas en cuerpo y mente y sin alergias a ninguna piedra verde con las que contraatacar, los colganderos no sabemos manejar estas situaciones límite, herederos de los fatales errores de las colas antepasadas y arrepentidos por ello. No se puede interactuar con semejante sensación histórica de culpa. En ellas, está la fuerza. Que la administren con responsabilidad.

De como da gustirrinín hablar de uno mismo.

De como da gustirrinín  hablar de uno mismo.

Sin duda el color del ego es el rojo. Al menos el ego que es fruto del fervor a uno mismo como consecuencia de ser consciente y presuponer que estás amparado por un autentico Dios sobre la tierra. Libros rojos: Libros que se escriben para satisfacer a su Amo, a su Eminencia y a si mismos que al fin y al cabo es lo mismo pues el servil que idolatra ciegamente acaba pensando que él es la propia deidad. Lo malo de escribir solo en color rojo es que no puedes ver mas colores, ni siquiera te planteas la existencia de mas rango del espectro que el tuyo.
Así es como se empieza una obra en la que abunda la modestia y se acaba suplantando a ese Dios terrenal adquiriendo al poco tiempo todo el protagonismo de la obra.

Ya estan aquííí...

Ya estan aquííí...

No griten. No corran. No empujen y no se rían que es peor. Estamos aquí y sí, para quedarnos. Así es y así debe ser. Entiendo sus concesiones al pánico, pero siento decirles que ya no hay solución. Abandonen esas primeras caras de angustia y suelten ya a los críos. El mal ya está hecho y, hágannos caso, no es verdad todo lo que se cuenta de nosotros. Nuestra humilde presencia sólo alberga un fin: hacerles cosquillas. Sí, han leído bien. Cosquillitas. Ni que decir tiene que las cosquillas pueden llegar a ser molestas pero lo que cuenta es el motivo terapeútico. Las nuestras las aplicaremos en la zona donde más gustito da: la dorsal. Les acariciaremos como a un tiburón inquieto al que es necesario enseñar a relacionarse con los diferentes, con los extraños, porque ellos son el futuro. Ah! Eso sí. Para disfrutar de nuestras cosquillas, para que sus vellos se ericen cuál Espinete en celo hay una pequeña condición: tienen que darnos la espalda...¿Se atreven?