Ojos que no ven
a- “IRONSIDE”
b- “EYEBALLS”
c- “¿DE DÓNDE VIENEN LOS GLOBOS OCULARES?
Fueron las tres opciones que “El Flaco” me dió para que eligiera como título.
Debo decir que ahora los dos tipejos son flacos, así que distinguiré a este sujeto como “El Clarito”(su azotea se desguarnece a pasos agigantados).
Si bien abandoné “La corbata colombiana” por problemas respiratorios (ver panfleto
correspondiente), a esta nueva creación no pienso acercarme a menos de trescientos metros. ¿Motivos?. Infinitos. El primero la carta/sinopsis que “El Clarito” ha tenido la deferencia de enviarme a Sofía. De ella sólo saco una conclusión: lo vulgar y redundante se ha vuelto a apoderar de ellos.
¿Acaso creeis que engañais a alguien?¿Es que pensais que el mundo está ciego, que no sospechan de las dudosas fuentes de las que os alimentais? ¿En verdad disfrutais pensando que lo que presentais desprende algún tufillo hipnotizante, algo que haga pensar a los que os rodean que la
filosofía ha ocupado tan siquiera un segundo de vuestros pensamientos?
Distancia. Eso es lo que no tienen. Distancia.
Para enfrentarse a cualquier obra de arte es necesario buscarse un acomodo adyacente, no participativo, apartado de las goteras propias del artesano en un espacio reservado sólo a los elegidos, a los fuertes. Porque sólo desde ahí se puede construir: desde la no destrucción.
Exactamente lo contrario a lo que simboliza este tal Michael Ironside (creo que se escribe así).
La televisión: destrucción.
Personajes malvados: destrucción.
Cazadoras de cuero: destrucción.
Demasiada destrucción. Poca distancia. Imposible construir.
Si por el contrario como elemento ejemplar se hubiera tomado como modelo otra figura, por ejemplo don Gottfried Breitfuss, don Alan di Melo o, para su rápida identificación, don Juan Luis Galiardo el elemento constructivo habría contado con numerosos aliados y la llegada a buen puerto habría sido más probable.
Pero no, ellos no...
Tengo curiosidad por saber quién resolverá esta vez la caótica, desordenada, infecta y autoconsciente manera de rodar de los dos tipejos. ¿Quien aguantará sus improperios?¿Quién descolgará el teléfono al amparo de ojeras y grillos?¿Quién observará impávido sus peleas (físicas a veces) por un “quítame allí un frame”?
Pobre de él...
Sólo sé que su pubis es pelirrojo...
Cuando yo les apremiaba a simplificar y así concentrar las fuerzas en una puesta en escena más sencilla ellos me mandaban a hacer turismo (“vale, Rohmer, vale...”). Ahora no salgo de mi asombro al ver como esa sencillez se ha tornado en “un tío sentado en una silla”.
Pero claro, debe ser que últimamente las preguntas han entrado en sus vidas, eruditos del Google, amigos de la duda existencial...pero quién demonios se creen que son? ¿The Cure?
Si “Ironside” era un detective impedido y ”¿De dónde vienen los globos oculares”? es una clara referencia/homenaje al abobinable cine de serie B cincuentón (a excepción, por supuesto, de don Robert Wise) elegiré, si no hay más remedio, “Eyeballs” como título a este legado cultural de tan gustosa digestión.
Les recomiendo, a ustedes que están a punto de acometer esta experiencia audiovisual, que contemplen este dilema moral antes de hacerlo:
El chisme que tienen frente a ustedes (sí, esa caja negra o plateada ) es un aparato reproductor. Si introducen en él el disco que sujetan aparecerá en la pantalla (otra caja más grande con un cristal negro en el frontal) la representación, en imagen y sonido, del asunto este que nos hace perder el tiempo.
Bien. Probablemente a su lado se encuentre otro tipo de aparato reproductor: el de su bello, apreciado y bien amado conyuge (o un sustituto artificial en su defecto ). Como creo feacientemente en el respeto que ustedes profesan por los aparatos reproductores humanos que les acompañan, sólo les pido una cosa: apliquen tal respeto a su colega electrónico, o lo que es lo mismo, eviten contaminarlo con porquerías subversivas como la creación de estos dos tipejos.
¿Si no introducirían nada ajeno en el reproductor de su amor por que sí en el de enfrente, por mucho polvo que acumule con su estática ?
En caso contrario,¿es esta la flexible democracia que se nos prometía desde el otro lado del Telón?
Amor libre...sí.
Amor libertino no.
Háganme caso. Respeten a su corazón.
Ojos que no ven...
Hrysto Boykov
Intelectual Editor
Sofía (Bulgaria)
15 de Diciembre 2004
La tos empezaba a envejecerme rapidamente. Cough, cough!! decía yo y mi cara se desfiguraba por los espasmos de unos extraños punzamientos en mi pecho, a la altura de mi pezón derecho. La Seta Roja no colaboraba en exceso (no conoce el significado de ese verbo) ahumando como de costumbre nuestros bellos aposentos así que decidí ponerme en manos de profesionales (de la medicina, se entiende). Entre espasmo y espasmo mi cerebro urdió un plan que de ser continuado por algunas decenas de enfermos más se podrían colapsar los Servicios Sanitarios de cualquier ciudad occidental. Tranquilo tras un primer diagnóstico de una compañera de mi inexistente trabajo (si no te duelen las piernas no es de pulmón y se quedó tan pancha) acudí a Urgencias a colársela un poquillo y emboquinándome un cigarrillo de tabaco negro nacional: Hola...cough, cough...encantadora dama, mire usted, tengo un dolor infártico, anginoso y punzativo en el...cough, que no me deja existir. Listo de mí omití el lado del pecho dolorido con el fin de evitar las horas de espera habituales en estos casos. Eureka: no llegué a colocar mi escaso nalgatorio en la sala de espera cuando: Sr. Big Boiled!!!. Al instante me ví con una pinza puesta en el dedo, una faja que se hinchaba al rugir de mi biceps y una guapa señorita intentando oir la banda sonora de mi bronceado torso. Con un retrato radioactivo de mi yo interior acabó la sesión desenmascaradora que me mandó como venganza a tres cuartos de hora de sillas blancas. Pero sabía que aún faltaba lo mejor. Para mi solaz y diversión una inocente chiquilla me invitó a sentarme dentro de una aséptica sala, a solas.
Cuando una mujer se pone a sí misma nombre de vampiro hay que ponerse en guardia. Solía bastar con vigilar sus movimientos, mantenerla regulada con un espía sentimental del extrarradio y apartar de ella los platos con tortillas patatas, pero nos equivocamos. Como una profesional del engaño, seducida por un color rojo que impregna el aire y cuál elemento imperceptible en la Guerra Fría la mujer vampiro se coló...por el buzón. Con un poder que seguramente no controla la vampira se introdujo, desde las manos de un funcionario y vía epistolar, en la caja con nombres, apellidos y dirección hasta hacerse carne en cuerpo de seta. Conocedor (este sí) de su fulminate naturaleza, el hermano bastardo del inspector Horacio sedujo a la mujer vampiro hasta devorarla. La digestión en vertical y hacia arriba trajo a mi hogar acentos insulares, chillidos, techno-house, multiplicación espontánea de seres cuasihumanos y llamadas telefónicas en una noche que se prometía vigiliosa.
Me despierto y no me ubico. Los gritos del patio no hacen por darme los buenos días y el cambio de marca de zumo de naranja no mejora nada. "Recién exprimido" dice el cartón. Exprimirle algo al tipo que ha comprado semejante mierda y que cohabita conmigo son mis deseos matutinos. ¿Eso está mal?. No debería ponerme de malos zumos en la entrada de la jornada pero es que odio encontrarme con cosas nadando en las bebidas: no a la nata en la leche, no a las aceitunas en los dry-martinis y no al zumo recién exprimido. Los ficticios están bien. Hay tipos que piensan como tipos y hacen zumos que no son zumos pero que saben a zumo. "Es que los tomates de la huerta más rural saben a tomate" dice un señor con boina al fondo del auditorio. Y yo preocupado, hago una señal a un tipo con pinganillo para que no se vuelva a repetir. ¿Eso está mal?.
Hace unos días ví un cartel rojo por la calle que me llamó la atención. Decía tal que así: "Ska-P ¡¡¡Último concierto!!!!" y la verdad es que estoy por ir...para celebrarlo.
Obsesión. Perversión. Inspiración. Transpiración.
"El tío del traje mojado con cara de hiperespacio ya no se comunica a través del piano. Es que no tiene ni puta idea de tocarlo".
Somos tan dichosos en nuestra existencia que el martes hemos cumplido seis meses y ni nos hemos dado cuenta!!!!
A veces hablo a las presentadoras de la tele que me gustan pero ellas no me contestan. Y no me importa, la verdad, porque cuando esto ocurre ellas ya han cumplido su misión purificadora, santificadora y evangelizadora como benefactoras de la humanidad. No con sus opiniones, no con sus programas, no (evidentemente) con sus noticias. Con sus modos, con sus formas, con su hacer, con su way.
Wah!!!! Wah!!! (sonido de móvil)
La evolución sin traición. Ese es el objetivo. Con el paso de los años los cambios de perspectiva, humor y ,desgraciadamente, peinado hacen a uno sujetar la barbilla entre sus dedos y (re)mirar el mapa antes de seguir la ruta. El quienesomosdedondevenimosadondevamos de cada cual oculta una latente vocación purista a modo de Pepito Grillo que puede obstaculizar lo que en realidad se desea. La resolución del planteamiento existencial sobre los aconteceres y las cosas a las que uno dedica su mísera vida mutará en proporción a cuanto de cabezota uno tenga. El punto sustancioso y la clave de la encrucijada seguramente esté en la dignidad. Si consideramos no caducado el punto de partida del planteamiento y este ha aguantado las embestidas bienintencionadas de la madurez habremos conservado nuestra dignidad y con ella nuestro camino. Y nuestro camino es, necesita ser rocoso. Es conveniente seguir vejando, zarandeando, aberrando y faltando al respeto a esa dignidad que sólo debería verse afectada en la guarnición. No queramos ser el más Fresco del Barrio (esa gente madruga un montón). Es probable que los chispazos de la vida ya no nos exciten tanto pero no debemos preocuparnos. Llamemos a un buen electricista que sepa reconducir esa energía hacia esas otras cosas y extraigámosle toda la chicha. ¡Anímense, jóvenes turgentes!, ¡los maduros somos guays!. Como dice Hernández: "Estamos lentos de reflejos pero en plena fluctuación".
"Bueno, el futuro es algo de lo que nunca se sabe pero el pasado...je, je, je...el pasado es otra historia".
"Atención, niños. Cuando salgais al patio..ejem...no os acerqueis, repito no os acerqueis a las vallas del colegio. Han visto a un señor, un enfermo que parece disfrutar enseñando sus pudorencias y eso, os lo digo yo, es muy desagradable. Así que a quedarse en las pistas a jugar a la comba que es lo vuestro".
"Capacidad en la mujer acusada de delito". Es la descacharrante definición de Verborrea que ayer encontré de casualidad. Y me parece exacta en cuanto a que la extraña habilidad para hablar en exceso provoca casi siempre un efecto narcótico en los oyentes más incautos (los detectives entre ellos). La verdad es que uno debería dejar de hablar cuando provoca dos situaciones en el gentío escuchador: el acunamiento con nana de Morfeo y la expulsión de sangre en forma de bebida efervescente por los oídos. Y es que llega un momento en el que los escuchadores empiezan a comportarse como las cobras delante de la flauta: les gustaría envenenar al pesao que emite sonidos molestos pero les da no sé qué. Cuando el entorno quiere ir a refugiarse en su cesta es menester permitírselo porque no cumpliremos nuestros objetivos con caras de Valium enfrente. Es inteligente y necesario perder el miedo a una mala interpretación de nuestras palabras por un, también necesario interruptus que nos coja a contrapié a las seis de la mañana. Si la palabra "síntesis" nos produce urticaria no es un buen remedio creer que nuestras (numerosísimas) palabras serán mal juzgadas si no se argumenta cada expresión, giro o blasfemia con pelos, señales y bibliografía consultada. Aflojen, ya tendrán más oportunidades, piensen que sería de nuestro llanto sin los oídos de los de enfrente . El Efecto Plomo es el que debemos evitar. Es lo bueno de esta cosa cibernética: aquí puede uno dar la barrila lo que quiera que nunca verá el desprendimiento de párpados de nadie. Tengamos piedad: aliviemos el peso de las palabras para que el viento pueda llevárselas. Ya traeremos más.
Quiero ser Leonard Selby.
Lo que hay en el interior de las Cosas es algo que no podemos saber. No hay diseño actual que no tenga trampa, cartón y bolitas de gomaespuma para aumentar el peso del contenido. Parece que cuanto más pese algo más dinero se puede pedir por ello, obviando la calidad y prestaciones. Aún es facil ver por esos ikeas de Dios a gente que antes de comprar cosas las necesita pesar con sus propias manos, como si a un ordenador hubiera que distinguirle el latón del acero inoxidable. Se entiende que el temor gatoporliebre es necesario para escapar de los comerciales en celo que nos azotan, ya hasta por las calles pero... ¿han probado a pesarse a ustedes mismos?. No, señora, no la estoy llamando gorda, me refería al peso interior. A ver, ¿quién nos pesa por dentro?, ¿quién nos hace el control de calidad para que nos puedan besar los niños y no se lleven nuestras caducadas miserias pegadas para siempre?, ¿quién nos dice que nuestro peso socialintelectualfamiliarsexualmoral es el que creemos?.